Decía un afamado periodista deportivo que si quieres conocer la calidad de un entrenador hay que escucharle cuando pierde un partido, y que si hace mucho hincapié en la suerte o en el árbitro, entra en la categoría de sospechoso. La verdad es que el recurso de la suerte de tan manido, se ha vuelto un soniquete que carece de interés. Pero hay veces que es imposible sustraerse a incorporarlo al análisis, como por ejemplo ha ocurrido en el interesante Valderas disputado el pasado domingo en La Zarzuela. Cierto es que jugar al turf ficción es tan inútil como imposible, pero parece claro que con un golpe de cajones más afortunado la gloria de la Poule no habría ido al patio de Mauri Delcher, sino que Time Trail se habría llevado la primera clásica de la temporada. Porque la pupila de J. L. Maroto pareció dejarse en la salida todas sus posibilidades. Pero con todo y con ello, la pizpireta hija de Swiss Spirit finalizó en cuarta posición, a menos de 3 cuerpos de la vencedora. Y es más, con todos esos inconvenientes, podría llegar a pensarse que si Fayos hubiera aguantado un poquito más para presentar su ataque, quizás hubiera podido poner en más dificultades a Kodiac West. Obvio que la Poule no volverá, y que el Oaks se le debe de quedar largo, y poco consuelo podrán tener tanto sus propietarios como su entrenador, pero el turf, cómo la vida, tiene una parte de maravillosa injusticia que le hace un deporte tan apasionante. Por eso, el Premio de esta semana va para la reina sin corona, la clasuda Time Trail.

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