El dopaje atenta de lleno contra todos los principios básicos de cualquier competencia deportiva, pone en riesgo la salud del atleta, no respeta al rival, y ofrece a la sociedad falsos campeones. Todo esto se agrava cuando hablamos de carreras de caballos cuyo fin último es el de acrisolar la raza, encontrando a los mejores, a los más fuertes y más rápidos ejemplares.

Regulación del doping

El código de carreras español vigente regula el dopaje en su Título II, Capítulo X 2ª parte y desarrolla en el anexo 5 mediante un reglamento, que marca las condiciones en que se han de efectuar las tomas de las muestras y su análisis, el proceso a seguir.

Atendiendo al artículo 182 ningún caballo -declarado en entrenamiento o en salida provisional del mismo en España o en el extranjero que haya sido inscrito a participar en una carrera en España, ni el declarado en salida definitiva que haya sido anulada, ni el declarado participante en una carrera, incluso si no participa y hasta que sea retirado de la misma por sus responsables, ni por supuesto el que participe en una carrera en España- puede ser objeto de la administración de sustancias dopantes, diferenciando éstas en dos grupos:

En el primer grupo regulado por el 182 I estarían los esteroides anabolizantes, las hormonas de crecimiento, las sustancias que actúen en la eritropoyesis y un transportador de oxígeno sintético y análogas.

En un segundo grupo estarían las previstas en el anexo 5 y también las que tuvieren una estructura química o resultados biológicos similares: las que causen efectos en los sistemas nervioso, cardiovascular, respiratorio, digestivo, urinario, reproductor, musculo-esquelético, hemolinfático y circulación sanguínea, inmunitario (con excepciones de las vacunas autorizadas) y en el endocrino; las que no estando relacionadas no estén aprobadas por el Gobierno Español para su uso veterinario, las secreciones endocrinas y sus homólogos sintéticos y los agentes enmascarantes. Además se prohíben una serie de métodos o prácticas como la manipulación de la sangre y sus componentes, las transfusiones de sangre que tengan por objeto elevar el rendimiento deportivo, la manipulación genética y celular y la mejora artificial del transporte de oxígeno. Si bien se marcan límites en el mismo anexo de las cantidades de varias sustancias por debajo de las cuales no se abriría un proceso por dopaje, pudiendo estas provenir, por ejemplo, de la alimentación habitual. Si pasándose de ese límite se tratare de sustancias endógenas del caballo, según lo dispuesto en el apartado III del artículo 182 el propietario o entrenador pueden solicitar que el caballo sea sometido a un examen complementario que correrá de su cargo, para que se verifique si la sustancia en cuestión se produce naturalmente o no.

Responsabilidad

El apartado VIII del artículo 182 establece que el entrenador será considerado siempre responsable cuando el análisis de una muestra tomada en un caballo -declarado en entrenamiento, o que haya salido provisionalmente del mismo pero continúe bajo su responsabilidad-, muestre la presencia de una sustancia prohibida. El entrenador tiene la obligación de proteger al caballo y de garantizar que no se produzca una infracción del artículo 182, tal y como se expresa en el apartado VI. Será especialmente responsable de la alimentación, de las condiciones de vida y alojamiento, y de la protección y seguridad de los caballos que tenga encomendados. Debe tener especial cuidado por tanto en mantener al día sus declaraciones de efectivos en entrenamiento, en salida provisional, en un centro secundario y bajo qué representante propio (cumpliendo lo dispuesto en los artículos 33 y 34 que establecen sanciones en caso contrario). Debe asegurarse antes de entrenar o hacer correr a sus efectivos que todo está correcto, debe mantenerse informado de cualquier tratamiento que haya sido o vaya a ser administrado a sus caballos y mantener al día el libro o archivo de tratamientos y proporcionarlo cuando le sea requerido.

El propietario sería responsable de la infracción solamente en dos casos: por urgencia y tras quedarse sin entrenador cuando haya sido declarado el caballo en entrenamiento bajo su responsabilidad en virtud del apartado VIII del artículo 26 y en caso de que el caballo declarado en salida provisional del entrenamiento esté bajo la responsabilidad de una persona que no esté sometida al Código de Carreras.

Existiendo varios casos de infracción simultáneos por parte de un mismo responsable, entiendo que la responsabilidad debe ser cumulativa salvo que se demuestre que un tercero suministró las sustancias a varios caballos en contra de la voluntad de dicho responsable. En mi opinión, en caso de demostrarse la intervención de un tercero, y que las sustancias fuesen de las del grupo primero, las más graves, el entrenador no puede responder ante varios incumplimientos de forma acumulada que le dejen sin entrenar mínimo 6 meses por cada ejemplar que de positivo, pues su falta de diligencia habrá sido cometida una sola vez, con consecuencias fatales para su patio, sí, pero sólo una vez. Los caballos afectados sí que deberían estar sin competir hasta que se demostrase que han eliminado las sustancias en cuestión. Esta cuestión, con sustancias del grupo segundo quedaría resuelta por la potestad del juzgador que veremos más adelante.

Proceso

La toma de muestras biológicas de los caballos se regula en el artículo 184 y en el anexo 5. Se procederá a tomar muestras y análisis de cualquier tejido, fluido corporal, secreción o de cualquier otra parte del caballo o incluso de elementos que hayan estado en contacto con él. En particular las muestras suelen ser de orina y en su caso, una muestra de sangre.

Así se establece que los Comisarios del Comité de Disciplina o sus Comisarios de Carreras pueden solicitar al Servicio Veterinario Oficial del JCE la realización de tomas de muestras biológicas de cualquier caballo declarado en el JCE o de cualquier caballo extranjero desplazado en España para participar en una o varias carreras, estableciendo sanciones similares a las del positivo por doping para aquellos caballos que no se encontraren en el lugar declarado cuando vayan a tomarse las muestras, o para los declarados participantes en una carrera y que no sean presentados para someterse a una toma de muestras biológicas habiendo sido designados para ello.

“…los Comisarios del Comité de Disciplina pueden solicitar al Servicio Veterinario Oficial del JCE la realización de tomas de muestras biológicas de cualquier caballo…”

Toda muestra se divide en dos partes A y B. Ambas muestras se envían al laboratorio designado por el JCE quien debe custodiarlas. Analizarán la muestra A y si refleja la presencia de una sustancia prohibida lo comunicarán a los Comisarios del Comité de Disciplina del JCE de forma fehaciente y éstos al entrenador del caballo, quien tiene el plazo de 5 días hábiles para responder si está conforme con dicho resultado, en cuyo caso los Comisarios del Comité de Disciplina instruirán el expediente. Si no está de acuerdo con dicho resultado puede solicitar que se realice el análisis de la muestra B, depositando 500 euros a los cinco días de haber solicitado dicha prueba, cantidad que en caso de reflejar un resultado negativo le serán devueltos, e indicando en qué laboratorio desea que se realice, eligiendo uno de los autorizados por el JCE (Son 5: solo uno en España, concretamente en Barcelona, y los demás en Francia, Reino Unido, Hong Kong y Sudáfrica) e identificar en su caso a quién desean actúe como perito.

Si han elegido un laboratorio diferente del que analizó la muestra A, el primer laboratorio debe enviar la muestra B al laboratorio designado quien debe comunicar a los Comisarios del Comité de Disciplina su recepción. Se establece una fecha a convenir entre el perito, en caso de que lo hubiera, y el laboratorio, y en presencia de aquél se comprueba que la muestra B conserva sus precintos originales y se procede a la apertura de los mismos y a su análisis. Finalizado éste se enviará un informe a los Comisarios del JCE, que, en caso de ser negativo da por finalizada la investigación y si es positivo inicia la tramitación del procedimiento.

Si hubo conformidad tras la muestra A, el entrenador del caballo, una vez iniciada la instrucción dispondrá del plazo de 5 días para hacer sus alegaciones. En caso de que haya habido muestra B positiva el plazo de alegaciones es de 10 días. Vencidos estos plazos los Comisarios del Comité de Disciplina se reunirán para su resolución, atendiendo a lo dispuesto en el Título tercero del vigente Código.

Es un proceso largo, pero es difícil acortar los plazos para resolver, porque se ha de respetar en todo momento el derecho de defensa de la parte, sus plazos para alegar o actuar; y por otras cuestiones garantistas como la libre elección del laboratorio al que mandar la muestra B, pudiendo suceder que se deba requerir a un laboratorio francés el envío de la muestra a un laboratorio de Sudáfrica o Hong Kong y esperar a que estos ratifiquen su recepción y se pongan en contacto y queden con el perito designado por la parte en una fecha concreta para su desprecintado y análisis. En algunos casos incluso se ha dado respuesta de imposibilidad de realizar el análisis por los laboratorios designados para el análisis de la muestra B (Barcelona y Hong Kong han respondido no poder realizar el análisis de las muestras positivas de Arrigunaga y Ajmany respectivamente).
Todo el procedimiento es confidencial y solo podrá publicarse tras la resolución de los Comisarios del Comité de Disciplina. Todos deberíamos ser muy escrupulosos pues se puede producir un grave daño a las partes. El proceso debe ser público para ellos garantizando así el derecho de defensa y privado para el resto. La resolución en cambio sí tiene carácter público por su afectación.

Sanciones previstas

Para este tipo de incumplimientos no hay prescripción temporal tal y como lo dispone el código en su artículo 208 que sí establece para otros incumplimientos 4 meses.

Para las infracciones del artículo 182 I, las sustancias del primer grupo y más graves se aplica el artículo 185:

  • Apartado I: Al caballo se le debe prohibir correr desde el comienzo de la investigación y hasta que resuelvan sobre el asunto. Tras la finalización de la investigación, y en el caso de confirmar que los resultados de los análisis son positivos deben prohibir al caballo correr durante un periodo mínimo de seis meses y hasta los dos años máximo. Debiendo ser descalificado en caso de haber corrido.
  • Apartado II: Al responsable le deben imponer una multa cuyo importe no podrá ser superior a quince mil euros y suspender temporalmente la activación o suspender por un periodo de tiempo no inferior a seis meses, o retirar definitivamente sus autorizaciones.

Para las infracciones del artículo 182 II, las sustancias del segundo grupo y menos graves se aplica también el artículo 185:

  • Apartado I: Al caballo se le puede prohibir correr antes del fin de la investigación y hasta que resuelvan sobre el asunto. Tras la finalización de la investigación, pueden prohibir correr al caballo durante un período que puede alcanzar los dos años. Debiendo ser descalificado en caso de haber corrido.
  • Apartado II: Al responsable le deben imponer una multa cuyo importe no podrá ser superior a mil quinientos euros y pueden suspender temporalmente la activación o suspender por un periodo de tiempo. En caso de ser reincidente pueden retirar definitivamente sus autorizaciones.

Como podemos observar existe diferencia entre las sanciones por incumplimiento del 182 I y II siendo en el primer caso obligatoria la prohibición de correr del caballo hasta la resolución y la sanción al caballo y a su responsable y potestativa en el segundo caso. En cambio la imposición de la multa al responsable es obligatoria en ambos supuestos, si bien en el primer caso debe ser inferior a 15.000 y en el segundo de ellos a 1500 euros. En ambos casos es obligatoria también la descalificación del caballo que haya dado positivo en caso de haber corrido.

“…el primer caso debe ser inferior a 15.000 y en el segundo de ellos a 1500 euros. En ambos casos es obligatoria también la descalificación del caballo que haya dado positivo en caso de haber corrido.”

turf doping

Me parece más adecuada esta redacción que la que se establecía en el código de carreras versión de febrero de 2016, que en su artículo 190 hacía obligatorias también las sanciones para sustancias del segundo grupo, tanto al responsable como al caballo, con máximos de 1500 euros y suspensión temporal de la licencia para el primero y 2 años como máximo sin correr para el segundo y que en anteriores ocasiones no se impusieron tal y como se establecían en dicho artículo.

Si bien, en aras de una competición más limpia y transparente, añadiría la obligación de pasar por el salivario en sus próximas carreras a todos los caballos que hayan dado positivo, independientemente del lugar en que hayan quedado clasificados.

La regulación del doping recoge la normativa internacional y poco más se puede añadir a nuestro código de carreras. Existe una recomendación internacional de sanciones por producto, elaborado por la ARCI (Association of Racing Commissioners International, Inc.) y a ella deberíamos atender porque la problemática empieza en la aplicación de las normas a cada caso concreto. Recientemente se han publicado dos resoluciones acerca de los positivos de Ciudadela y Arrigunaga.

En el caso de Ciudadela el positivo es por Fenilbutazona y su metabolito Oxifenbutazona y el Sr. Cerqueira no requiere contra análisis pues entiende que las posibilidades de error son muy pequeñas y manifiesta no haber administrado estas sustancias y estar en busca de una explicación. Se le aplica el artículo 185 para las infracciones del artículo 182 II y ajustándose al mismo imponen una multa de 1.000€, amonestando al preparador y descalifican a la yegua de la carrera que ganó y en la que dio positivo. En este caso no se le impone a la yegua ninguna prohibición de correr, teniendo en cuenta la sustancia por la que dio positivo.

En el caso de Arrigunaga el positivo es por Cobalto (129ng/ml) sustancia con propiedades análogas a la eritropoyetina y por tanto dentro de las descritas en el artículo 182 I. Se le prohibió a la yegua correr en un principio y hasta la resolución del expediente, pero en atención a un análisis hecho con posterioridad y que ya demostraba la eliminación de dicha sustancia se permitió correr a la yegua antes de la resolución. Se realizó contra análisis en Newmarket y la muestra B arrojó similar resultado que la A, dando positivo por Cobalto en una cantidad muy poco por encima de la mínima permitida. Se decide amonestar a la preparadora y descalificar a la yegua de la carrera en la que habiendo vencido dio positivo, y no sancionar ni al caballo ni a la preparadora con lo previsto en el articulo 185 para los casos de infracción del 182 I en atención a la pequeña cantidad por la que se supera el mínimo permitido. Es el mismo caso prácticamente que el de Ajmany en el GP Duque de Alburquerque, con similar cantidad de Cobalto y similar resolución. En cambio difiere del caso Yes We Could, cuya concentración de Cobalto era superior 1143ng/ml, y se prohibió correr al caballo 6 meses, se suspendió el permiso del preparador 2 meses, se distanció al caballo y se impuso una multa de 2.000€ al preparador. En estos casos cabe preguntarse si la aplicación del código debe ser elástica o ha de ser rigorista, es decir, existe un mínimo por el cual no se da positivo y no produce efecto alguno en el desarrollo de la carrera, superado éste por poco, ¿debe aplicarse en su totalidad el artículo precitado? ¿Deben prohibir a Arrigunaga que corra un mínimo de 6 meses cuando las sustancias ya habían desaparecido un mes después de la infracción?, de igual modo ¿se debe suspender un mínimo de 6 meses a la preparadora? Pero si no aplicamos esto, ¿qué código estamos aplicando? Por seguridad jurídica sería necesario saber cuáles son las cantidades a partir de las que el artículo se aplica en toda su extensión.

Entiendo el criterio de los Comisarios, pero la elasticidad en la aplicación del código de carreras en aras de una “aequitas” a veces hace cometer desigualdades incomprensibles para quienes no se sintieron tratados con esa equidad por anteriores resoluciones, más si son elásticos en temas tan peliagudos como el dopaje y a su vez son excesivamente rigurosos en otros temas, como por ejemplo en el número de veces que se usa la fusta y que conlleva sanciones desproporcionadas.

- Publicidad -Campaña Housers 728x90

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here