Fotografía Salva Maroto

La sorpresa; Cuando por mediados de enero saltaba a la pista nazarena un hijo de Camacho bautizado como Another Day of Sun, pocos podían pensar que estábamos delante de uno de los caballos revelación del 2018. Y es que tras imponerse en el Opcional, el pupilo de Anaya encadenaría victorias en el Torre Arias, Poule y Satrústegui, reapareciendo en Otoño para imponerse más tarde en el Blasco. Dotado de un espectacular físico, fue rematado por poco más de 10.000 euros en la subasta invernal de Tattersalls, y ha sido sin duda una de las revelaciones de este año que finaliza.

La calidad. El turf español por tradición siempre ha estado volcado hacia el fondo. Nuestra prueba reina sin duda era (es) el Gran Premio de Madrid, y siempre se ha mirado por encima del hombro a los caballos especialistas en las pruebas de velocidad. Pero eso está cambiando. Quizás fue la irrupción de un fenómeno mediático como Noozhoh Canarias lo que hizo descubrir a muchos aficionados la magia de las pruebas de velocidad, o incluso ver como Frankel se convertía en el mejor caballo de la historia sin haber corrido nunca por encima de los 10 furlongs. Pues bien, en este 2018 hemos disfrutado de un grupo de velocistas que no solo han regado la pista de la Zarzuela de su innegable clase, sino que también han sabido batirse en Grupos parisinos contra parte de la flor y nata del país vecino. Caballos como Abrantes, Presidency o la maravillosa Antonella han sabido ganarse el corazón del aficionado español, haciendo de las pruebas de velocidad las citas más esperadas del año turfístico.

El corazón. Hay caballos que por las circunstancias que sean llegan más que otros a los aficionados. Puede ser por su atesorar esa virtud tan inclasificable como es la clase, o simplemente porque son “simpáticos”. Y un claro ejemplo es Noray. Y es que el pupilo de Enrique León es un jabato que en el cuerpo a cuerpo es muy difícil de doblegar. Porqué podrás pasar por el espejo antes que él, pero nunca podrás decir que le has doblegado. Pero el hijo de Naquoos no solo es corazón, sino que ha demostrado un valor más que interesante y sobre todo constante, ganando el Gobierno Vasco y siendo segundo en el Carudel y el Hispanidad, amén de imponerte en un espectacular Román Martín. En Madrid o Lasarte, en la milla o el doble kilómetro, en seco o pesado, Noray ha demostrado ser un verdadero campeón.

La irrupción. Si hay un nombre que ha sacudido el panorama del turf en España ese ha sido sin duda e de la Yeguada Centurión. Su llegada al turf no puede haber sido más espectacular, con compras que han superado los dos millones de euros. Asesorado por Paco Bernal, ha sido protagonistas en las subastas más selectas de Europa haciendo con un grupo de yeguas de cría de calidad contrastada, amén de algún ejemplar más que interesante destinado a la competición. Sin duda, y pese a que su operación de cría parece que va a ser radicada en Francia, una buena noticia para nuestro turf.

El crack. Siempre es difícil decidir quién se merece ser galardonado con el título honorífico de caballo del año. Porque comparar viejos con dos años o velocistas con fondistas, es tan subjetivo como injusto. Pero en este 2018 parece claro que el nombre de Hipodamo de Mileto está en la mente de todos los aficionados. Porque si su año estaba siendo brillante con su victoria en el Corpa y su segundo puesto tanto en el Gran Premio de Madrid como en la Copa de oro, su otoño solo cabe ser catalogado como magnífico, ya que tras imponerse en el Memorial su victoria en el Gladiateur fue de una exuberancia tremenda, haciendo soñar con verle enfrentarse contra lo más granado de los stayers europeos. Mucho ojo al 2019 del pupilo de Calderón que puede rapiñar algún Grupo de solera en el país vecino.

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