El papel de la mujer en el mundo del turf nunca ha sido fácil. Y la conservadora Inglaterra, pese a ser la meca de este deporte, no iba a ser menos. En líneas generales, el rol de la mujer en las carreras de caballos ha sido testimonial, con algunos destacados ejemplos. El feminismo y el turf británico están unidos desde que, en 1913, la sufragista Emily Davison muriera al intentar colocar una cinta a un caballo en el Derby de Epsom. Por aquel entonces, las mujeres no podían ni entrenar ni competir caballos y, esa prohibición se mantuvo durante décadas.

 

Inicios: los revolucionarios años 70

Históricamente, las mujeres no pudieron competir en carreras oficiales hasta el año 1972. Con el levantamiento de esta absurda prohibición, Inglaterra se alineaba con el pensamiento de la época. Así, por ejemplo, Diane Crump se convirtió, en 1969, en la primera mujer en competir en una carrera en Estados Unidos. En España, las amazonas pudieron disputar su primera prueba en 1974 y Australia vio galopar a una mujer, por primera vez, en 1979.

No obstante, debemos hacer una excepción. Las mujeres siempre pudieron correr en la Newmarket Town Plate, una carrera reservada para aficionados que, además, es la prueba más antigua de Inglaterra. De hecho, en 1925, 1948, 1964 y 1966 la carrera fue ganada por mujeres.

Pero, fuera de la Newmarket Town Plate, las mujeres no tenían permitido ni entrenar ni competir como jockettas. No fueron pocas quienes, sin embargo, lucharon contra esta prohibición de una manera u otra. En 1956 Helen Johnson Hoghton pasó a la historia al ser la primera mujer que ganó, como preparadora, las 2000 Guineas con “Gilles de Retz”. Desgraciadamente, el caballo estaba inscrito a través de uno de sus empleados, ya que ella, como mujer, no podía tener licencia de entrenadora.

En 1968, la preparadora Marjorie Nightingall es la primera mujer que matricula un caballo en el Derby de Epsom. Nightingall pudo hacerlo gracias al procedimiento judicial que inició, en 1996, Florence Nagle. Nagle fue una entrenadora, criadora y activista feminista británica. La llamada  Pankhurst de las carreras de caballos consiguió el primer fallo favorable para las mujeres -después de tres juicios previos- ante el Court of Appeal (algo así como un tribunal de segunda instancia). El tribunal declaró que la prohibición de entrenar caballos que pesaba sobre las mujeres era arbitraria, caprichosa, restrictiva, absurda y, lo que es jurídicamente más relevante, contraria a la Sex Disqualification Act de 1919. La propia Nagle considera que consiguió “arrastrar al Jockey Club al siglo XX”. “Esto era una cuestión de principios. Soy feminista. Creo en la igualdad de derechos para las mujeres. Estas cuestiones deben decidirse por habilidades, no por sexo.” remató la activista.

Aunque los tres jueces del tribunal dieron la razón a Nagle, la sentencia recogía algunas frases curiosas. El magistrado Lord Salmon afirmó en el fallo que: “no hay duda de que hay trabajos, como el boxeo, que son inherentemente poco adecuados para una mujer.” Otro de los magistrados, Lord Denning, muy en la línea de su colega, dejó por escrito que “pero este no es el caso del entrenamiento de caballos. Ésta no puede ser vista como una profesión no adecuada para las mujeres, como podría ser ser jockey o piloto de carreras.”

Ante estas afirmaciones, Nagle contestó lo siguiente a un periodista: “querido, antes se solía decir que las mujeres no podíamos aguantar un concurso de 3 días de completo. Ahora estamos compitiendo y, normalmente, ganando a los hombres. Pasará lo mismo en el mundo de las carreras. Dales tiempo”.

Y, efectivamente, apenas 6 años después, el 6 de mayo de 1972, se disputaba la primera carrera con mujeres en las islas. Ésta era una prueba únicamente reservada a jockettas, englobada en un pequeño campeonato de 12 carreras. La primera prueba, así como el campeonato, fue ganado por Mariel Tufnell. Tufnell, quien sufría de asma y tenía las caderas dislocadas, condujo a “Scorched Earth”, una yegua debutante y propiedad de su familia, a la victoria. Posteriormente, ganó dos pruebas más (en total, disputó 7 etapas del Campeonato) y se hizo con este primer título.

Mariel Tufnell es, igual que Florence Nagle, otro de esos nombres grabados en oro en la historia del turf británico. En 1974, la jocketta fundó la Lady Jockey’s Association of Great Britain; asociación encargada de defender los derechos de estas profesionales. Ese mismo año, en el mes de marzo, se disputó la primera carrera mixta de hombres y mujeres.

El trabajo y esfuerzo de Tufnell le llevó a ser nombrada, en 1976, miembro de la Órden Británica. La jocketta permanecería en activo hasta 1976, cuando decide retirarse. Desde entonces y hasta su fallecimiento en 2002, gestionó una hípica.

En 1977 se produce otro importante hito: la ya mencionada Hoghton se convirtió, junto a las propietarias Priscilla Hastings y Ruth Woud, en las primeras mujeres en ser miembros del Jockey Club.

1977 es, además, el año en el que, por fin, las mujeres pueden disputar el Grand National. La Sex Discrimination Act de 1975 (que derogó la anterior ley, de 1919) es la culpable del levantamiento de esta prohibición. En esa primera edición debutaron Charlotte Brew con “Barony Front”, aunque no consiguieron acabar la prueba.

 

La década de los 80 y 90, años de transición y tímido progreso. Alex Greaves.

A finales de los 70 y principios de los años 80, la presencia de las mujeres en las carreras de caballos deja, poco a poco, de ser noticia. Sin embargo, el número de profesionales no crece como se podría esperar.

Son décadas de transición, donde siguen apareciendo, tímidamente, nuevas jockettas o entrenadoras, pero todavía en unos porcentajes muy lejanos a la igualdad. Podemos destacar que, por ejemplo, en 1982 Geraldine Rees fue la primera mujer que consiguió completar el recorrido del Grand National y, en 1983 la entrenadora Jenny Pitman se hacía con el Grand National. Un año más tarde, Linda Sheedy grabó su nombre en los anales del turf al ser la primer mujer que pudo competir en la Cheltenham Gold Cup.

En 1987 se produjo la primera victoria femenina en el Royal Ascot. Gay Kelleway y “Sprowston Boy” fueron los primeros en cruzar la meta en el Queen Alexandra Stakes. Kelleway fue, también, la primera mujer que pudo competir en el verde de Ascot. Actualmente Kelleway es entrenadora, con unas 600 victorias y más de 30 ganadores en Grupo.

En 1996, el Derby de Epsom vio, por primera vez en sus 200 años de historia, a una mujer con los estribos cortos. Ella se llama Alex Greaves y es otra de las figuras clave. Greaves es, además, la primera mujer que ganó un Grupo 1 en las islas. Corría el año 1997 y venció en el Nunthorpe Stakes montando a “Ya Malak”. Para hacer todavía más reseñable su historia, oficialmente Greaves quedó primera, ex aquo, en esa carrera. La victoria la compartió con Kevin Darley y “Coastal Bluff”.

Greaves, actualmente retirada, sumó más de 300 victorias en 15 años de carrera profesional. A Greaves esto de las carreras le venía en la sangre. Su madre, Valerie Greaves fue la primera mujer en ganar una carrera de National Hunt contra hombres. Corría el año 1976.

 

En la actualidad. Haley Turner, Josephine Gordon, Bryony Frost, Lizzie Kelly…

Desgraciadamente, la presencia de mujeres en el turf es todavía testimonial, especialmente en los niveles más altos. En Inglaterra, las mujeres tan sólo suponen el 11,30% de las licencias de jockey. En 2016, sólo había 7 jockettas de liso (y 35 aprendices), 3 jockettas de obstáculos (y 4 “conditional jockeys”), 136 amateurs en liso y 240 amazonas en obstáculos.

Las jockettas sólo montan el 5,2% de todas las carreras que se disputan en las islas. Concretamente, corren el 6,5% de las pruebas de liso y el 2,9% de las de vallas. Sin embargo, su presencia tampoco es homogénea entre los distintos niveles. Así, ellas tienen el 9,5% de las montas en las carreras de menor nivel (Clase 6 y 7) y sólo el 1% en las carreras de clase 1.

Estos aplastantes números no son fruto de una supuesta falta de interés en el mundo de las carreras. De hecho, el 51% de los mozos de cuadra británicos son mujeres. Pero llegar arriba y conseguir oportunidades no es fácil. Hasta 2005 no pudo levantar una mujer un trofeo en Cheltenham (fue NIna Carberry), ninguna ha conseguido montar en las 2000 Guineas, hasta mediados de los años 90 no pudimos ver a una mujer ganar un Grupo 1… Si miramos en detalle, por ejemplo, el icónico Derby de Epsom, vemos que sólo tres mujeres han podido competir en él. Alex Greaves fue la primera (1997), a ella le siguió Haley Turner (2012). El trío lo completa Ana O’Brien (2017).

El Gran National, otra de las pruebas más importantes del calendario, tampoco presenta datos mucho más esperanzadores. Sólo 17 mujeres han competido en él y ninguna ha conseguido la victoria. Katie Walsh y “Seabass” estuvo a punto de lograrlo en el año 2012, cuando acabó tercera.

Evidentemente existen nombres que quieren florecer en terreno yermo. En 2017, Bryony Frost hizo historia al ganar el Foxhunters (G1) con “Pacha Du Polder”. Este 2019, Frost ha sumado un nuevo G1 a su palmarés con “Frodon” en el Ryanair Chase.

Lizzie Kelly es otro de los pesos pesados en las vallas. En 2015 ganó el Ultima Handicap Chase con “Coo Star Sivola”. Ese mismo año se hizo con su primer G1 (el Betfair Hurdle, una de las carreras mejor dotadas del calendario) a lomos de “Tea for Two”. Kelly ha sido, además, la segunda mujer que ha disputado la Cheltenham Gold Cup.

En liso hay que destacar a dos profesionales que brillan con luz propia: Hayley Turner y Josephine Gordon. Turner debutó en el año 2000 y no pudo hacerlo de peor manera: su caballo se rompió una extremidad y no pudo acabar la carrera. Su suerte cambió rápidamente y acabó su primer año con 8 victorias. En 2005 se hace con el Campeonato de Aprendices con 44 victorias y alcanza los 100 triunfos.

En 2008 Turner corre su primer Grupo en Alemania con “Lady Deauville”. Ese mismo año se convierte en la primer mujer británica que consigue ganar 100 carreras en una misma temporada. En 2010 vuelve a las pistas tras una lesión y disputa su primer Grupo 1 con “Barshiba”. Previamente, había pasado por ganadores en un Grupo 2 con este mismo caballo.

En 2011, Turner se alza con el segundo Grupo 1 para una mujer. Y lo hace nada más y nada menos que en la July’s Cup con “Dream Ahead”. Un año más tarde, en 2012, vuelve a hacer historia al ser la primera mujer que compite en la Dubai World Cup, disputa el Derby de Epsom y se convierte en la primera británica que consigue ganar un Grupo en Estados Unidos. Cierra el año con 94 victorias. Todos sus méritos le suponen ser condecorada con la Orden del Imperio Británico.

Josephine Gordon parece querer imitar los pasos de Turner. En 2016 se hizo con el Campeonato de Aprendices (tercer mujer en lograrlo, después de Turner y Amy Ryan) y ese mismo año gana un hándicap en el meeting de Ascot. En 2017, se hace con su primer triunfo en un Grupo 3. Cerró el 2018 con más de 100 victorias (segunda mujer que lo consigue, después de la ya mencionada Turner). Gordon es, probablemente, la baza más sólida para las mujeres en los próximos años.

Ser mujer no es fácil y el mundo del turf no iba a ser una excepción. El viejo y falso tópico de la supuesta falta de fuerza de las mujeres todavía pesa e influye en las decisiones que toman preparadores y propietarios. Ya no sólo hablamos de conseguir montas sino que, además, los caballos que suelen confiarse a las mujeres son los que menos opciones tienen. Esto crea un círculo vicioso, ya que parece que las mujeres no son buenas jockeys (pues normalmente quedan en posiciones discretas, al correr caballos con pocas opciones) y, por ende, hace más difícil que les confíen más y mejores montas.

Si bien es cierto que existe una menor reticencia a confiar en una mujer como entrenadora, tampoco lo tienen fácil. En más de 200 años de historia del Derby de Epsom, sólo ha habido 6 caballos inscritos cuya preparadora era una mujer. Y, de los 500 entrenadores que forma parte del TRC Global Ranking (donde puntúan los caballos colocados en Grupo), sólo 24 son mujeres.

Para ayudar a todas las profesionales y derribar estos tópicos, se creó, en el año 2009, la  asociación “Women in Race”; que promueve y apoya la participación de mujeres en el mundo de las carreras.

Los pocos nombres que hemos mencionado en este artículo son, como ya hemos dicho, verdaderas excepciones en un auténtico desierto. Inglaterra no deja de ser más que un ejemplo de un patrón que se repite en todos los países. Aunque, quizá, duela todavía más ver esta situación en el país que vio nacer el turf.

La falta de oportunidades no es el único problema al que deben enfrentarse las profesionales. Gay Kelleway denunció hace un par de años las situaciones de acoso que vivió durante toda su carrera. Durante años, tuvo que aguantar como jockeys o entrenadores acudían a la puerta de su habitación a altas horas de la noche, cómo un jockey se le metio desnudo en su sauna… Kelleway, durante años, tuvo que alojarse en un hotel alejado de la zona de carreras, para evitar estas situaciones. La top jockey Josephine Gordon también ha denunciado situaciones de discriminación laboral y comentarios machistas.

Por otro lado, la aparición de una top jockey o una entrenadora exitosa no debe usarse como excusa para dejar de criticar lo evidente: el mundo del turf no valora lo suficiente a sus mujeres profesionales.

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