Rupa Singh es la única mujer india con licencia de jockey en su país. Aunque no lo ha tenido fácil, atesora más de 700 victorias y 7 estadísticas. Proviene de una familia vinculada a los caballos y, desde que tenía 3 años, ella ha sido la mujer que galopa entre hombres

Rupa Singh tenía, al nacer, todo lo necesario para ser una jockey de éxito. Nació en el seno de una familia vinculada a los caballos (su abuelo, fue entrenador de los caballos del ejército británico, su padre y su hermano fueron jockeys -y, este último, ahora trabaja como preparador-). Además, creció en la ciudad de Chemai (anteriormente conocido como Madra), donde se disputó la primera carrera en La India en 1777. Por si ello fuera poco, su familia pertenece a los rajput, un pueblo guerrero vinculado a los caballos.

Sin embargo, Singh carga con un hándicap que, si bien es duro en cualquier país del mundo, en La India es prácticamente decisivo: Rupa Singh es una mujer. La India, pese a ser el país del mundo con más mujeres y contar con una gran tradición turfísica heredada de los ingleses (tienen 9 hipódromos y unos 15.000 caballos en activo) nunca ha tenido una jockey profesional. El único antecedente fue la italiana Silvia Storai, que en 1978, y con sólo 17 años, debutó como jockey en el país del Ganges.

Pero Singh y su familia estaban dispuestos a romper esta regla. Con sólo 3 años, la pequeña ya empezó a montar a caballo. Y fue educada tanto por su padre como por su abuelo para poder llegar, algún día, a ser jockey profesional. Su padre le enseñó no sólo a montar, sino también la disciplina. Como la propia Singh admite, entre risas, tenía más miedo a su estricto progenitor que a los caballos.

Singh empezó su carrera como no profesional. Sus inicios no fueron fáciles: era la única mujer en el cuarto de jockeys y, además, nadie confiaba en ella. Los preparadores y propietarios no creían que una chica pudiese montar tan bien como un hombre, así que le dejaban, a regañadientes, los caballos con menos posibilidades. Hasta que no consiguió más de 50 victorias, no empezó a montar corredores con algún chance. Su primera carrera le mostró, de manera muy dura, que su vida no iba a ser un camino de rosas: tras acabar la prueba, el caballo se giró y Singh acabó en el suelo.

Sin embargo, la jockey tiene un arma secreta: “Tengo el incentivo de tener que montar mejor que los hombres y enseñarles que las mujeres podemos hacerlo mucho mejor que ellos.” Singh necesita no sólo un gran entrenamiento físico, sino psíquico. Debido a la falta de oportunidades, en varias ocasiones ha perdido la ilusión y se ha replanteado tirar la toalla. Sin embargo, en cuanto gana una carrera, quiere seguir demostrando que, pese a ser una mujer, puede llegar a ser una de las fustas más importantes del país.

Y, con ese tesón, siguió trabajando hasta que, en 2010, su suerte cambió. Tras ganar una carrera de categoría A, Ramaswamy, uno de los propietarios más importantes de La India, se fijó en ella y le contrató para montar con sus colores. Desde ese momento, Singh pasaría a montar buenos ejemplares, con grandes opciones y, evidentemente, no desaprovechó la ocasión.

Pero, incluso en sus mejores momentos como profesional, la jockey india se siente sola. A su alrededor, no tiene a ninguna moza de cuadras o amazona de entrenamiento. Y, según cree, en toda La India apenas hay 3 entrenadoras. Tampoco conoce a ninguna chica que quiera seguir sus pasos. Singh cree que es cuestión de tradición: “Creo que en La India los padres no quieren que sus hijas entren en el mundo de las carreras por el peligro que entraña. Me gustaría decirle a esas chicas: no te consideres más débil que un hombre. Lo puedes hacer mejor que ellos, porque aquí lo que cuenta no es la fuerza física, sino la fuerza mental.”

Pese a todos los problemas, la jockey india intenta ser positiva: “Cuando me dicen que soy un ejemplo para las mujeres en La India, siento que todo este duro esfuerzo merece la pena.” Y no es para menos, pese a todas las dificultades, Singh tiene más de 700 triunfos en su haber y ha ganado 7 veces la estadística. Además, en el año 2014, se hizo con el World Ladies Championship en Polonia (campeonato de Pura Raza Árabe), enfrentándose a jockeys mucho más experimentadas que ella. También ha sido la primera mujer en competir en Sri Lanka y ha corrido en Alemania (donde quedó segunda, montando un caballo que pagaba 33 a 1) y en Holanda.

Singh, además, no es una jockey al uso. Su familia le obligó a compaginar su vida profesional con los estudios y hoy ella es, probablemente, la más formada de la zona de balanzas: tiene título universitario y tres posgrados diferentes en filosofía, empresa y economía.

Para Singh, el secreto para triunfar en el mundo del turf en la tradicional India, es claro: “Lo más importante es que tienes que olvidar que eres una mujer y mostrar que no eres menos que un hombre.” Y, mientras aparece una nueva chica en La India que quiera desafiar viejos tópicos y tabúes, Singh seguirá siendo la mujer que galopa entre los hombres.

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