Muchas veces se dice de determinados caballos que son los caballos de una vida. Ya sea por su calidad, por atesorar un algo que les hace inolvidables o simplemente porque su vida de carreras ha trascurrido en unas circunstancias muy especiales. Épicas victorias, duelos inolvidables, remates prodigiosos… Pero también hay otro grupo de caballos que por determinadas circunstancias logran hacerse un hueco en el corazón de un gran número de aficionados. Un ejemplo claro fue Cirrus des Aigles, aquel honradísimo pupilo de Corine Barande que durante años fue una especie de caballo del pueblo. Y en esta categoría también puede englobarse al eterno Pivotal. Porque las modas pasan, la cotización de los sementales sufren variaciones, surgen nuevas expectativas, éxitos y fracasos, promesas que acaban padreando en Turquía, sementales que se destapan contra pronóstico… y Pivotal todo lo ve desde sus dominios de Cheveley Park Stud. Y sonríe. Él lo ha visto todo.

Porque desde que aquel alazán, poderoso y poco expuesto que luciendo los preciosos colores de Cheveley Park se hacía con el King Stand en su primera carrera a 3 años hasta que en agosto del pasado año su hijo Lightning Spear se imponía en el Sussex en el histórico meeting de Glorious Goodwood han pasado más de dos décadas. Nada más y nada menos que 25 años. No existía OT, el Madrid llevaba un montón de años sin ganar una copa de Europa y Titanic arrasaba en las taquillas. Y Pivotal ya estaba en el paddock. 25 años en primera línea. Pero hagamos un ejercicio de memoria y hurguemos en los recuerdos; retrotraigámonos a cuando Pivotal se presentaba por primera vez en pista, allá por el otoño del 95. Y es que ese 19 de octubre en Newbury nada hacía suponer que acaba de debutar de una manera gris y anodina el que iba a ser uno de los sementales más exitosos, honrados y duraderos de la cabaña británica. Primer producto de la primera potrada del semental americano Polar Falcon (cuyo mayor mérito quizás sea el ser descendiente de Nureyev), y de Fearless Revival (por Cozzene) una yegua de la casa, colocada de Grupo III y cuya producción no había sido especialmente destacada (ni lo sería con posterioridad). Pivotal será una de las bases en que se sustentará el imperio Cheveley durante varias décadas.

Pivotal fue un gran corredor, ganador de dos Grupos I tan prestigiosos como el King Stand y el Nunthorpe, pero no se puede decir que fuera un supercaballo. Pocas actuaciones (solo 6 carreras), escaso brillo en su campaña de dos años… Además su mejor rating (120 RPR) no le alcanzaba para ser considerado una “estrella”, y su origen tampoco mostraba las luces necesarias para que su irrupción en el haras fuera un hecho excesivamente reseñable.  Así, su fee para la primera campaña fue de 6.000 libras. En 2002 ya se había doblado. En 2004 se cuadriplicaría, para llegar a alcanzar las 85.000 libras en 2008. Pivotal se había instalado entre la elite de los sementales europeos, y ya no abandonaría la preciada y simbólica escarapela de “semental estrella”. Porque en sus más de dos décadas de servicio ha producido casi una treintena de ganadores de Grupo I; semental versátil y completo donde los haya, ha dado grandes fondistas (Eagle Top), estupendos milleros (Farhh) y magníficos velocistas (Somnus), yeguas con muchísima clase (Halfway to Heaven) y machos poderosos (Excellent Art), caballos precoces (Captain Rio) y productos atrasados (Kyllachy), especialistas en pistas rápidas (African Story), y ejemplares amantes del barro  (Regal Parade)… pero si hubiera que resaltar una característica que trasmita el semental de Cheveley esa sería “seriedad”. Puede ser que no sea el mejor semental, pero pocos más seguros y fiables que el hijo de Polar Falcon. “Échale una burra y pelearas por un Grupo III”, se podía leer hacer poco en un foro ingles sobre turf. Y es que tras más de 20 años Pivotal sigue en primera línea, con un Lightning Spear que tras ganar el Sussex en 2018 acaba de pasar a ejercer de semental, un Addeybb que se hizo con el siempre difícil 365 Mile (Grupo II) en Sandown o un Brando que a sus 7 años sigue peleando y partiéndose la cara contra los mejores sprinters de Europa. De su fiabilidad puede dar fe el Imperio Godolphin, que tras hacerse con unas acciones del pensionista de Cheveley no ha dudado en usar sus servicios de manera habitual estos últimos años, con más que buenos resultados.

Pero por si fuera poco, Pivotal, que ya tiene a bastantes de sus hijos sirviendo como sementales y algunos con bastante éxito, acaba de destaparse como un excelente padre de madres, con ejemplares de la calidad de Cracksman, Advertise, Olmedo o Magical, lo que le ha permitido ser coronado como campeón europeo del 2018 en este apartado. Y es que el histórico semental de Cheveley es omnipotente. Porque Pivotal es como los Patriots, como Picasso y como Matías Prats, siempre está ahí. Vayan previniéndoles a sus hijos. Y a sus nietos. Pivotal les observa.

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