“Suerte es lo que sucede cuando la preparación y la oportunidad se encuentran y fusionan”. Así acuñaba el azar Séneca en sus Cartas a Lucilio, y no cabe duda de que lo que sucedió el pasado 7 de Mayo en el Gran Premio Nacional encaja al dedillo con esta descripción.

Tras los brillantes triunfos de Arkaitz y Argüero en las dos últimas ediciones, se presentaba una prueba mucho más abierta que las de primaveras pasadas: de un partan de ocho unidades resultaba muy afanoso prescindir de algún nombre a la hora de elaborar la lista de potenciales triunfadores. No quiere decir esto que contáramos con un plantel de nivel innoble; entorno a los cajones de salida se reunieron el ganador del Opcional, la segunda clasificada de la Poule de Potrancas y el vencedor de la preparatoria; así como hijos de las distinguidas Baldoria y Lady Cree.

De esta forma llegábamos a la gran cita; con unas condiciones que parecían ideales para que el mejor tres años nacional refrendara dicha condición en el verde del Hipódromo de la Zarzuela. Varias eran las incógnitas a despejar en los 11 furlongs que debían recorrer los caballos: ¿podría Arrigunaga con la distancia siendo hija de la velocísima Cattiva?, ¿conseguiría revertir el resultado de la preparatoria Monzalvos y batir a Diomedes?, ¿habría sucesora de Falaris once años después como última yegua en alzarse con el triunfo? Con estas y más interrogantes rondando la cabeza de los aficionados se abrían los cajones.

Y lo hacían sin Filira, una de las outsiders de la prueba, que tras desmontar a Borja Fayos en la previa dejaba de estar a las órdenes del juez de salida. Al contrario que hacía tres semanas, Nube Negra tomaba decididamente el mando de la prueba y marcaba el paso que más le convenía. Le escoltaba Monzalvos, pero siempre dejando dos cuerpos de margen sobre el puntero. A su grupa marchaba el favorito de la prueba, Diomedes, y detrás de este lo hacían, en paralelo, las dos yeguas de la carrera. Cerraban el grupo El Inca y un incómodo Dosau. Negociaba el hijo de Dink la Curva del Pardo con una holgura que lograba inquietar a más de uno, pero en cuanto la figura de Monzalvos fue absorbida por el resto del lote, su ventaja comenzó a verse devorada en los primeros trancos de la recta final. Decepcionante actuación la del hijo de Champs Elysees, que tiene su explicación en un posible sangrado según anunciaba su propietaria por Twitter.

Llegábamos así a un último furlong apasionante, con hasta cinco caballos en liza para embolsarse los 24.000€ de premio. Queenrose venía dominando por el centro de la pista, pero se paró en los metros finales al verse delante y no recibir un solo fustazo; circunstancia que aprovecharon tanto El Inca como sobretodo Diomedes para demarrar con todo lo que tenían y hacer tambalearse la corona de una de las reinas de Antonio García-Ferrer. Finalmente la foto finish favorecía a la pupila de Guillermo Arizkorreta, que emulaba así a su hermana en un insólito calco de su historial deportivo. Tras debutar en el marzo de sus tres años con una simple toma de contacto por debajo del doble kilómetro, en la que ambas llegan a unos quince cuerpos del vencedor, afrontan una segunda tentativa ya sobre el medio fondo que les sirve para dar muestras de su potencial; únicamente siendo batidas por machos de contrastado nivel. Más tarde Navarra disputa directamente el Oaks, donde consigue salir de Maiden: historia que se repetiría con su hermana pequeña el primer domingo de mayo cuatro años más tarde gracias a una fotografía. Por suerte.

Viendo la confianza que ha sido depositada en su hermana como yegua madre al visitar a sementales de la talla de Dawn Approach, Camelot y Australia, el futuro como reproductora de Queenrose se presenta al menos tan brillante como su carrera deportiva.

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