A principios de los años 90, SADLER’S WELLS ya había despejado cualquier duda sobre su calidad como semental con poco más de 2 generaciones en pista. Los clásicos In The Wings y el magnífico Old Vic, junto a Scenic, Prince OF Dance y la gran Salsabil, acompañados de los buenos Batshoof, Dolpour o Braashee dejaban el debate abierto únicamente a la magnitud de la que sería capaz en su faceta como progenitor.

Por aquel entonces, en 1989, lo que hoy se conocería por book reducido, con pocos sementales capaces de atraer algo más de 50 yeguas de cría, nacería uno de los pocos hijos de Sadler’s Wells tordo, EL PRADO, portador de un origen del que muy pocos purasangres podrían presumir. Su madre, Lady Capulet, cuya capa era tirando a roana, aunque fuera inscrita como torda, fue una yearling adquirida en Keeneland por Robert Sangster y puesta bajo los cuidados del maestro Vincent O’Brien que, por diversas circunstancias, la haría debutar directamente en las Irish 1000 Guineas, nada más y nada menos, logrando una fácil victoria por algo más de 3 largos. Sólo 2 veces más saldría a pista esta hija de Sir Ivor, siendo batida por una cabeza en el Coronation Stakes, acusando su inexperiencia, y llegando 3ª del Pretty Polly Stakes, donde la pista rápida y su falta de aliento para abordar los 2.000 metros la penalizarían para sólo lograr el bronce.

El más precoz de la producción hasta ese momento de Lady Capulet, convirtiéndose sin saberlo en el primer modelo del Coolmore que hoy conocemos, con clase, inusitada precocidad pese a su origen y suficiente salud para afrontar hasta 6 salidas a la edad precoz, siendo coronado colíder de aquella generación en Irlanda, junto St Jovite, tras sus victorias en el Railway, National Stakes y Beresford. Lejos de repetir su forma a la edad clásica tras 3 intentos, llegaría la hora de su retirada, cruzando el charco para estabularse en Adena Springs, un movimiento sorprendente en parte motivado por la explosión que estaba experimentando en ese momento su aún joven padre, Sadler’s Wells, así como las dudas sobre su salud y fiabilidad de cara al proyecto que estaban armando en Ballydoyle.

Aunque nunca despojado del halo de ser considerado semental del turf en tierras americanas donde impera el dirt, EL PRADO fue un brillante semental en tierra hostil, llegando incuso ganar la estadística general en 2002, en parte gracias a los éxitos de Medaglia D’Oro, para terminar su vida habiendo revertido la opinión general y considerándosele a perennial top sire. La mágica generación de 2001 estuvo compuesta por Artie Schiller, BC Mile, Borrego, Jockey Club y Pacific Classic, Fort Prado, Champion Older Handicap horse, y Kitten’s Joy, Champion Turf Horse, padre de nuestro protagonista.

La primera buena noticia es que la supuesta debilidad de EL PRADO como semental no se estaba transmitiendo, el cruce con sangres netamente americanas no sólo funcionaba desde un punto vista de estabilidad y dureza, también conseguía que la producción no sólo tuviera gusto por el turf y fuera igualmente competitiva en el dirt, siendo este el verdadero test que usan los americanos para confederarlo uno de los suyos.

KITTEN’S JOY fue por el camino difícil, empezando porque el suyo fue un parto por cesárea. Puesto a la venta como 2 años en entrenamiento, no cubrió la reserva de $100.000, por lo que correría con los colores de su criadores, Ken y Sarah Ramsey, logrando para ellos el Secretariat Stakes, en tiempo record, y el Joe Hirsch Turf Classic Invitational Stakes, primera contra los viejos y en 2.400 metros, además de dos valiosísimas colocaciones en el Breeders’ Cup Turf y Arlington Million, tras la que se retiraría de la competición.

Una vez en la yeguada, volverían las dudas sobre su futuro como semental preferentemente de turf, perfil mucho más acusado que el que presentaba Medaglia D’Oro, por lo que sus dueños le construyeron un book propio de más de 100 yeguas de cría, a menudo adquiridas en carreras de reclamar, logrando un éxito inesperado. 5ª con su primera promoción, lideró la clasificación de sementales con 3 potradas en pista en 2011, hasta coronarse en 2013 como el semental líder del país. Pese al éxito innegable, Kitten’s Joy sigue teniendo que currarse día tras día su posición entre los mejores sementales del país para mantener su plaza entre los planes de los criadores externos a los Ramsey como lo demuestra que 54 de los 68 ganadores de stakes engendrados hasta 2016 salieron de Ramsey Farm, lo que desencadenaría en un movimiento fallido a Europa en 2017 para terminar con la venta del 51% a Hill ‘n’ Dale Farm, donde ahora se encuentra estabulado.

Mientras esto sucedía, se hacía cada vez más intenso el eco que Hawkbill y Taareef estaban consiguiendo en Europa. Comprados con 4 días de diferencia en Keeneland, el primero, de Godolphin, ganando el importantísimo Eclipse Stakes, mientras que el segundo, portando los colores del Sheikh Hamdan Bin Rashid Al Maktoum, se hacía con el Daphnis y Daniel Wildenstein a 3 años. Mientras estos dos repetían valores en 2017 y 2018, la guinda la pondría la aparición de Roaring Lion que, como los anteriores, no ha cesado de progresar desde el otoño de sus 2 años hasta coronarse con 4 victorias consecutivas de Gr.1 entre 1600 y 2000 metros.

Así, llegaremos al 2019 con la entrada en distintas yeguadas europeas de 3 hijos de Kitten’s Joy a la vez; Roaring Lion, previsiblemente liderando el rooster de Tweenhills, Hawkbill, anunciado ya en Darley a £7.500 y Taareef, retirado en Haras du Mezeray para alegría de su entrenador, Jean-Claud Rouget, a 6.000€ el servicio.

TAAREEF vivió uno de los momentos más penosos de la carrera de Rouget a consecuencia del virus que obligaría al sacrificio de 2 potros de 3 años, el cierre de una cuadra entera de 57 machos, con 27 afectados por alta temperatura, diarrea, llegando incluso a la paralización el tren posterior. En aquel barn se encontraban Almanzor, Zelzal y nuestro protagonista.

Invicto en sus 2 carreras a 2 años, se marcó una campaña clásica en progresión, sin poder acceder al nivel de Gr.1 pero dejando muestras de su enorme calidad en el Daphnis (Gr.3) y Daniel Wildenstein (Gr.2). Todo quedaba abierto a lograr el objetivo de vencer en categoría de Gr.1 en 2017, cuando la enfermedad truncó el normal desarrollo y planificación de una campaña a esos niveles. Hasta junio de 2017 no volvería a pista, como el resto de afectados, que fueron siendo reintroducidos en la competición en fechas similares, pero de largo fue el que mejor superó la falta de competición. Mientras Almanzor no podía asomarse en el Gontaut-Biron, siendo anunciada su retirada casi de inmediato, y Zelzal tampoco acaba de reproducir el fulgurante remate que le había llevado a la fama a 3 años, TAAREEF reaparecía con victoria en el Bertrand du Breil (ex Chemin de Ferd du Nord) batiendo a Zelzal, pese a concederle peso, repitiendo dominio en el Messidor ante el semiclásico Al Wukair. Como el año anterior, el Gr.1 se le resistió para siempre, 5ª del Jacques Le Marois, sólo el campeón millero Ribchester le haría sombra en el Moulin, la que puede considerarse su mejor actuación, para cerrar su campaña de 4 años con otra brillante victoria en el Daniel Wildenstein.

Tres actuaciones oscuras en 2018, muy lejos del valor demostrado anteriormente, concluirían su carrera deportiva en julio, salpicada con grandes destellos de clase y el doble infortunio de la enfermedad y la falta de un Gr.1 en su palmarés. Así las cosas, hace poco más de 1 mes, era anunciado el acuerdo por el que TAAREEF quedaría estabulado en Francia, tal y como había querido su entrenador, gracias a la larga relación existente entre Shadwell y Haras du Mezeray, fijando su servicio a 6.000€ (potro vivo) para regocijo de los criadores, que ven cómo continúa mejorando el parque de sementales en Francia con la incorporación de uno de los mejores hijos de Kitten’s Joy sobre la milla, y madre por Carson City, conocido abuelo materno de campeones como Barbaro, A Z Warrior, Havre de Grace o Stormello, entre otros.

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