Es de sobra conocido por todos que cada año se repite a modo de ritual la temporada de venta de yearlings en toda Europa, dando comienzo a partir de mediados de agosto hasta finales de octubre. En poco más 10 semanas se amontonan las principales subastas organizadas por Arqana, Goffs, Tattersalls, BBAG, Osarus o nuestra ACPSIE, por citar las más importantes. Siendo fechas muy señaladas en nuestro calendario, sin embargo, nuestra labor se extiende durante algunas semanas más cambiando la perspectiva a más largo plazo con la aparición de los nuevos foals en el mercado.

Los foals son un mundo aparte, si bien esto no fue siempre así. El creciente interés comercial y especulativo, sobre todo a partir de los años 80, ha trastocado la forma de visualizar y comprender este tipo de subastas. Sin embargo, esto no tuvo ni tiene gran repercusión en nuestra forma de trabajar puesto que no tenemos acceso a la parte alta del mercado y casi el único interés sigue siendo encontrar un buen caballo de carreras el día de mañana.

Casi sin querer el primer input que uno recibe cuando abre un catálogo de este tipo es la aparición en escena de los primeros productos de los sementales nuevos. Salvo por circunstancias muy específicas, como ocurrió con la gran crisis financiera de 2007, siempre ha existido un halo comercial entorno a ellos difícilmente asequible para nuestros intereses y por ende el de nuestros clientes. Esto, sumándole un año más, cambia de forma radical, contabilizándose caídas de entre el 20% (los más afortunados) y el 60% en las ventas de los hijos de esos mismos sementales, y así hasta que esa primera producción demuestre en pista si sirve o no.

En noviembre de 2012, como veníamos haciendo sistemáticamente desde nuestros comienzos, nos desplazábamos a Irlanda para asistir a la primera de las 3 subastas más importantes de foals en Europa, la celebrada por Goffs. Por suerte o por pericia, allí habíamos encontrado caballos tan interesantes como Ercolini, El Trastolillo o El Incendio por citar alguno, y casi estás obligado a repetir. Aquel año veríamos los primeros foals de los ganadores de Grupo 1 Equiano, Lope De Vega, Makfi, Rip Van Winkle o Starspangledbanner, entre otros.

La primera lectura del catálogo sirve para descubrir las conexiones españolas, siendo algo extraño encontrar tantas en aquel país del que somos un vecino lejano, para acto seguido volvernos a centrar en buscar ese buen caballo que sea capaz de adaptarse a nuestras carreras y las distancias más clásicas y populares de nuestro programa. A partir de aquí el popurrí de opciones suele ser amplio en la parte del estudio sobre las madres y líneas maternas, existen muchas y varias teorías, así como políticas a seguir sobre selección al gusto de cada uno. Con alguna diferencia, los sementales son más restrictivos o condicionan más, por lo que es más fácil comenzar a filtrar por aquí. Repasando la selección de foals del primer día, teníamos anotados para inspeccionar hijos o hijas de Hurricane Run, Holy Roman Emperor, Dylan Thomas, Lawman, Duke Of Marmalade, Iffraaj, Rock Of Gibraltar, Aussie Rules, Medicean, Getaway, Mount Nelson, Fast Company, etc…casi todos de corte clásico tanto para la milla como la milla y media, aunque esto ya dependía del estudio de las madres. Todo lo anterior, incluyendo unas condiciones mínimas en lo que a conformación, aparato locomotor y motricidad se refiere, quedan siempre condicionadas por el propio mercado y el presupuesto del que se dispone. Estos últimos son verdaderamente los que condicionan nuestras posibilidades de compra.

De los 26 foals seleccionados para ver el primer día allí, en la tercera visita nos topábamos con una preciosa hembra alazana hija de Duke Of Marmalade presentada algo barrigona. Una vez chequeado de nuevo su origen y fecha de nacimiento, dejábamos anotado en el catálogo; “Excelente top. Se desplaza bien, elegante, hueso y casco ok, vigilar rodilla mano derecha y aplomo”. Efectivamente era nuestro primer foal seleccionado y así hasta un total de 5 para aquel primer día, en algunos casos con dobles visitas para fijar nuestra opinión sobre ellos. Aunque de familia conocida, con presencia de Keltos y el resto de buenos hermanos hijos de Loxandra, no había demasiado movimiento en su origen en los 2 últimos años, si bien la madre era por Galileo, que ya había comenzado a explotar, y contaba con una victoria a 3 años. Por su parte, Duke Of Marmalade había comenzado frío su andadura como semental, y el mercado ya lo había comenzado a sacrificar, lo que a sabiendas nos daba esperanzas de poder adquirirla en un precio razonable.

Una vez la subasta arrancó, varios lotes antes de salir ella al ring nos adjudicábamos el primero, siendo un encargo directo siempre y cuando pasara unos mínimos en cuanto al físico. Tras la compra, el alboroto del papeleo y buscar un destino provisional para preparar posteriormente el viaje a España, fuimos a echar una mano para el embarque del potro en el camión que lo llevaría a la yeguada y casi nos cuesta un disgusto. Esprintando de vuelta al recinto, el luminoso exterior marcaba que en el ring se está subastando el lote 434, la hija de Duke Of Marmalade. Afortunadamente llegábamos a tiempo para terminar rematándola en 12.000€.

Según supimos nada más rematarla, el criador no debió quedarse muy contento con el precio de remate y andaba arrepintiéndose de no haberla defendido más. Lo que nunca supo es que aquel era nuestro límite pues no contábamos con cliente en ese momento, si bien Javier Aznar nos mandaba un mensaje nada más conocer la compra para preguntar por ella porque le gustaba su origen, convirtiéndose en su propietario un par de días después.

La historia continuó con un pase fallido de yearling por la subasta de Arqana en agosto, si bien aquello siempre tuvo un componente positivo, el haber sido elegida para una subasta tan selecta. Tras un primer paso por pre-training donde fuimos informados sobre la calidad de la yegua, lamentablemente no pudimos disfrutarla mucho en España sin carreras en la primavera de sus 3 años, siendo enviada a Francia para comenzar a explotar a partir del otoño de sus 3 años con doble victoria en carreras de condición en París ya bajo los cuidados de C. Laffon, entrenador de gran parte de su familia citada anteriormente como curiosidad, y alcanzando su cenit a 4 años con otra victoria y decentes actuaciones en Listed hasta lograr colocarse en uno de ellos.

Madernia ha terminado sus días pasando a la yeguada en Estados Unidos de forma más que merecida, habiéndose comportado como una yegua de clase, con gran salud, una envidiable capacidad de recuperación de los esfuerzos y una característica relativamente poco común, su odio más absoluto a encontrarse rodeada durante los recorridos, lo que la hizo fallar en alguna ocasión importante y partiendo entre las máximas favoritas, obligando a sus responsables a diseñar y ejecutar tácticas casi suicidas de espera para no contrariarla y que pudiera demostrar su mejor versión. Una de esas peculiaridades de los buenos caballos.

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