En los primeros días de este agosto que por fin se ha ido (escribo desde Sevilla, compréndanme), Godolphin hacía viajar hasta Dusseldorf a una de sus mejores potras de tres años, Wuheida, para competir en el Preis der Diana (Gr.1), Oaks alemán. Hija del excelente Dubawi, semental bandera de la operación de cría del Sheikh Mohammed, y de la doble ganadora de Grupo 1, Hibaayeb (Singspiel), Wuheida partió del poste de los 2.200 metros como gran favorita. No en vano había vencido en sus dos salidas a dos años, incluyendo el Marcel Boussac (Gr.1) de Chantilly entre sus logros; y, ya a tres años, había reaparecido con un segundo puesto en el Falmouth Stakes (Gr.1) de Newmarket, a poco más de un cuerpo de Roly Poly.

Montada por William Buick, Wuheida hizo una carrera valiente, llegando a situarse, a unos trescientos metros de la meta, en cabeza del pelotón de dieciséis corredoras, pero era superada finalmente por el brillantísimo remate de Lacazar, quien aguantaba con solvencia el acoso de Megera, dejando a Wuheida en tercer lugar, a unos cuatro cuerpos. Una semana antes de que todo eso ocurriera, Godolphin había enviado a otro de sus mejores potros, macho en este caso, hasta Munich para competir en el Grosser Dallmayr-Preis Bayerisches Zuchtrennen (ahí queda eso), también grupo 1, aunque sobre 2.000 metros y abierto a caballos y yeguas de tres y más años. El potro en cuestión no era otro que Best Solution, hijo del cotizadísimo Kodiac (50.000€ de fee) y ya ganador de grupo 3 y listed en Inglaterra, además de haber sido segundo de Waldgeist en el Criterium de St. Cloud (Gr.1) el pasado octubre. Al igual que Wuheida, Best Solution hizo una carrera valiente, tomando el mando de la prueba durante buena parte de la recta definitiva, pero tuvo que conformarse finalmente con la segunda plaza en un campo de once corredores, justo por detrás del cinco años Iquitos, mejor caballo de Alemania en 2016.

Tanto Lacazar como Iquitos son hijos del vencedor del Derby Alemán de 2007, Adlerflug, quien pertenece a la misma línea materna de Galileo (ambos tienen por tercera madre a Anatevka). Con la victoria de Lacazar, Adlerflug alcanzaba el triplete de ganadores de grupo 1 como semental, pese a contar con sólo cuatro potradas en edad clásica. Quien piense que estas dos derrotas hicieron desistir a Godolphin de un nuevo intento en tierras germanas se equivoca por completo. La chaquetilla royal blue volvía a la carga el 13 de agosto con ocasión del Grosser Preis Von Berlin (Gr.1). En este caso, hacía viajar hasta Hoppegarten a todo un ganador del Eclipse Stakes (Gr.1): Hawkbill, hijo del mejor semental USA sobre hierba, Kitten’s Joy (100.000 $ el salto). Hawkbill llegaba a la carrera en plena forma, pues venía de imponerse en el Princess Of Wales’s (Gr.2) de Newmarket, pero, por si no fuera suficiente, Godolphin hacía viajar también a Racing History, ganador de grupo 3 en Inglaterra y con papeles de lujo: hijo del gran Pivotal y de una doble ganadora de grupo 1 (precisamente en Alemania) como Gonbarda.

La historia volvía a repetirse. Los Godolphin competían a gran nivel, con Hawkbill haciendo la carrera en punta y Racing History escoltándolo durante gran parte de los 2.400 metros de recorrido, pero ambos se veían superados por el fuerte remate de Dschingis Secret, quien doblegaba en el poste a Hawkbill tras una preciosa lucha y se anotaba, con cuatro años, su primer grupo 1 tras haber vencido, el año pasado, en el St. Leger Italiano (Gr.3). Dschingis Secret es el cuarto ganador de grupo 1 que produce Soldier Hollow, campeón de sementales en Alemania en 2016 y, actualmente, el más caro de cuantos se hallan allí estabulados (25.000 € la cubrición).

Con el sello In The Wings

Al igual que Adlerflug, Soldier Hollow es hijo de In The Wings, portador en su día de los colores granates y blancos del Sheikh Mohammed y al que en España conocemos principalmente gracias a Baldoria (Gran Premio de Madrid 2006). Perteneciente a la primera potrada de Sadler’s Wells (nacida en 1986), In The Wings no sólo fue uno de sus primeros campeones en pista, sino, sobre todo, el primer gran reproductor en Europa de dicha línea paterna. El dato es importante, pues cabe recordar que, hasta la aparición de Montjeu y Galileo (cuyos primeros hijos nacieron en 2002 y 2003 respectivamente), muchos de los ganadores de grupo 1 de Sadler’s Wells que pasaron a ejercer como sementales en yeguadas europeas (Old Vic, Scenic, Saddler’s Hall, Barathea, King’s Theatre, Poliglote, Entrepreneur, Dream Well, King Of Kings…) venían defraudando en mayor o menor medida las espectativas que en ellos se habían depositado. Así, In The Wings, aunque no llegó a alcanzar el nivel de Montjeu y aún menos el de Galileo, sí que se convirtió en el primer vástago de Sadler’s Wells en lograr una decena de hijos ganadores de grupos 1 europeos, de los cuales, el mejor sin duda fue Singspiel, quien también se convirtió en un excelente semental (y abuelo materno, como en el caso de Wuheida). Otros buenos corredores de In The Wings, como Act One, Winged Love, Central Park, Kutub o Mamool, no han tenido gran repercusión en la cría, pero sí sus dos últimos ganadores de grupo 1, Soldier Hollow y Adlerflug, cuyo papel en la cría germana está resultando sobresaliente.

Triple ganador de grupo 1 sobre 2.400 metros, con un padre transmisor de fondo como Sadler’s Wells y una madre, High Hawk, segunda en el Oaks Irlandés e hija del derby winner’78, Shirley Heights, no es de extrañar que la sangre de In The Wings resulte influyente en un turf como el alemán que está completamente centrado en las carreras por encima de los dos kilómetros. Sirva como ejemplo este dato: de las siete carreras de grupo 1 que se disputaron en Alemania a lo largo de 2016, cinco de ellas tuvieron lugar sobre 2.400 metros, otra sobre 2.200 y la restante sobre 2.000.

La cosa no queda aquí, pues frente a la gran importancia que hoy en día se otorga en el resto de Europa a la precocidad, el programa alemán (datos igualmente de 2016) sólo cuenta con cuatro carreras de grupo para potros de dos años (la primera de ellas en septiembre, ninguna de nivel superior a grupo 3 y con la siguiente distribución de distancias: una sobre 1.400 metros, dos sobre 1.600 y una sobre 1.700).

Como no podía ser de otro modo, esta peculiaridad del programa alemán se hace notar en la principal subasta de yearlings del país (BBAG, 1 de septiembre). De los 269 yearlings catalogados este año, 194 (72%) son hijos de sementales ganadores sobre una distancia de 2.000 metros o superior. El dato contrasta con el de los lotes catalogados en la primera subasta de yearlings celebrada en Inglaterra (Doncaster, 29 a 31 de agosto): sólo 37 de los 619 lotes catalogados tenían por padre a un ganador sobre 2.000 metros o distancia superior. Un porcentaje inferior al 6%.

Precisamente, el top de la subasta BBAG ha sido un propio hermano de Dschingis Secret, rematado en 500.000 €. Aunque en esta ocasión la puja ganadora fue efectuada por Horst Pudwill, alemán y dueño del propio Dschingis Secret, el atractivo de Soldier Hollow traspasa ya las fronteras germanas, de modo que en la subasta de 2016, dos de los yearlings más caros del semental (250.000 € y 240.000 €) fueron adjudicados al agente Jeremy Brummitt (el potro se encuentra en Inglaterra, bajo la preparación de Roger Charlton) y al Hong Kong Jockey Club. Por su parte, Adlerflug, aún con potradas cortas en número y engendradas con fees de 5.500 € (en 2017 subió hasta 12.000 €), ha presentado cuatro yearlings en BBAG’17, vendiendo un macho en 58.000 € y una hembra en 36.000 €.

El plan de cría alemán y sus mimbres

El plan de cría alemán lo resume muy bien Daniel Krüger, manager de la asociación de propietarios y criadores alemanes (Besitzervereinigung), en un fantástico artículo de Michele MacDonald para Thoroughbred Racing (Why German-breds are sweeping all before them in the world’s most glamorous races): “Si hablas con la gente en las subastas, quieren comprar un ganador a 2 años en Royal Ascot, pero su verdadero sueño es ganar el King George o el Derby, que no se disputan precisamente sobre 1.000 metros. Y es por esto que criadores como el Aga Khan, Juddmonte y los alemanes tienen éxito en esta industria, porque logran un caballo que puede hacer la distancia. Los alemanes nos concentramos en este tipo de caballo. Eso es lo que queremos criar.

Y les damos tiempo cuando tienen dos años, de modo que no les apretamos mucho ni los corremos demasiado. Yo diría que, junto a la decisión de nuestros antepasados de prohibir todo uso de drogas y de restringir los premios al criador de los descendientes de cualquier semental que hubiera competido bajo medicación, esas son las principales razones por las cuales la cría alemana es tan existosa”, afirma Krüger.

Este modelo de turf se ve perfectamente reflejado en los historiales como corredores de Adlerflug y Soldier Hollow. Participante en una sola carrera a dos años (noviembre), Adlerflug no salió de maiden hasta abril de sus tres años y, tras dos preparatorias, barrió a sus catorce oponentes en el Derby alemán (siete cuerpos al segundo). A cuatro años logró un nuevo grupo 1 sobre 2.400 metros y en su única actuación fuera de Alemania, ya a cinco años, logró un buen tercer puesto en el Prix Ganay (2.100 metros, Gr.1), a sólo ¾ de cuerpo del vencedor, Vision D’Etat.

Y si Adlerflug pasó a la yeguada tras mostrar nivel de grupo 1 durante tres temporadas seguidas, aún más amplia fue la trayectoria en pista de Soldier Hollow. Corredor de tres carreras a dos años (de las que ganó dos, ninguna de grupo), a tres años sumó su primer grupo 3 y a final de sus cuatro años viajó hasta Italia para lograr la victoria en el Premio Roma (Gr.1, 2.000 metros). A los cinco años consigue su primer grupo 1 en Alemania (Grosser Dallmayr-Preis, 2.000 metros) y repite triunfo en el Premio Roma. A los seis años sólo vence en una ocasión, pero es, probablemente, su victoria más prestigiosa, al doblegar por un cuello en el Prix Dollar (Gr.2) a todo un Manduro, quien ya no volvería a perder (incluyendo 3 grupos 1). Soldier Hollow volvería a competir hasta en cinco ocasiones más a los siete años, logrando repetir victoria en Grosser Dallmayr-Preis (Gr.1). A los ocho años es retirado a la yeguada amasando un total de doce victorias y ocho segundos en treinta y una salidas.

De haber sido entrenados en Inglaterra o Irlanda, lo más probable es que tanto Adlerflug como Soldier Hollow hubiesen pasado a ejercer directamente como sementales de obstáculos. No en vano ahí están los ejemplos de Fame And Glory (ganador del Irish Derby, segundo en el de Epsom, retirado directamente a la división de obtáculos de Coolmore), Pour Moi (ganador del Epsom Derby trasladado a la misma división de obstáculos de Coolmore con sólo una potrada de tres años en pista; de la segunda sale un ganador del Epsom Derby) o Champs Elysees (triple ganador de grado uno sobre 2.400 metros, vendido por Juddmonte a Coolmore para servir hembras de obstáculos por no contar con el suficiente apoyo en liso pese a tener muy buenos números en sus primeras potradas con fees entre 10.000 y 5.000 libras).

En Alemania, sin embargo, este tipo de sementales encuentran su hueco y no cabe duda de que los resultados de sus progenies les dan la razón, pues (además de batir como locales a muchos caballos de primer nivel europeo que se desplazan a competir en las principales pruebas alemanas como ya hemos visto con los ejemplos de Wuheida, Best Solution o Hawkbill) entre el 18 de mayo de 2003 y el 18 de marzo de 2017 he encontrado hasta 41 ganadores de grupo 1 con nacimiento alemán fuera de su país de origen (Francia, Inglaterra, Irlanda, USA, Italia, Singapur, Australia, Qatar). La cifra es fabulosa si tenemos en cuenta que Alemania registra un número anual de nacimientos no superior a 850 y cuenta con poco más de 500 criadores en activo, el 75 % de los cuales con sólo una o dos madres en propiedad, según apunta MacDonald en su artículo. Pues bien, de esos 41 ganadores de grupo 1, sólo uno logró tal victoria a dos años (Konigstiger en el Gran Criterium Italiano de 2004). Del resto, sólo dos victorias en la milla: Anna Monda (Vittorio Di Capua) y Manduro (J. Le Marois, aunque también venció en el Ispahan o en los 2.000 metros del Prince Of Wales’s Stakes). También encontramos el triunfo de Paolini en la Dubai Turf (1.800 metros) y los de Royal Highness y Eclair De Lune en el Beverley D. (1.900 metros). Los otros 35 ganadores lograron grupo 1 en distancias de 2.000 metros o superiores.

Otra conclusión interesante que podemos sacar de estos resultados es que, aunque muchos aficionados asocian el éxito de la cría alemana en los últimos años a la irrupción de un sementalfuera de serie como Monsun, lo cierto es que detrás de esos 41 ganadores de grupo 1 fuera de Alemania, encontramos hasta 14 sementales distintos estabulados en yeguadas germanas en el momento de engendrar a tales campeones: Surumu, Lomitas, Lando, Acatenango, Tiger Hill, Kallisto, Big Shuffle, Johan Cruyff, Samum, Tertullian, Black Sam Bellamy, Santiago, Soldier Hollow y el propio Monsun (además de sementales estabulados en el resto de Europa como Montjeu, Galileo, Shamardal, Oasis Dream, New Approach, Sir Percy, Marchand de Sable, Pelder, King’s Best o Nayef).

Viendo la amplia variedad de sementales que han padreado a estos 41 campeones “a domicilio” en poco más de una década, no cabe duda de que la calidad de las madres alemanas merece igualmente un reconocimiento. Así, MacDonald menciona en su artículo los recientes logros en el haras de yeguas nacidas en Alemania (no así sus descendientes), como Dalicia (Acatenango), cuyo primer foal, Animal Kingdom, fue capaz de lograr el doblete Kentucky Derby – Dubai World Cup; Moonlady (Platini), madre de todo un ganador del Derby japonés como Eishin Flash; o Night Lagoon (Lagunas), madre del espectacular ganador del King George, Novellist. Pero también cabe añadir a unas cuentas más, como Morning Light (responsable del ganador de Poule des Poulains y Jockey Club de este año, Brametot), Marie Rheinberg (madre del top stallion, Le Havre), Soignee (madre de Stacelita, autora del doblete Diane – Vermeille), Gonbarda (responsable del ganador del Champion Stakes y ya prometedor semental, Farhh), Give Me Five, Quezon Sun, Moonlight Melody, Leonara y Bandeira (progenitoras respectivamente de los maratonianos Colour Vision -Ascot Gold Cup-, Mille Et Mille, Molly Malone, High Jinx -Cadran- y Be Fabulous -Royal Oak-), Waldmark (mamá de uno de los tres ganadores del St. Leger que produjo Montjeu: Masked Marvel), Prada (madre de la vencedora del Criterium de St. Cloud, Paita), Hold On (madre del autor del doblete Arco – King George, Hurricane Run)… Por cierto, de estas quince yeguas citadas, diez fueron fueron black type como corredoras antes de serlo como reproductoras. Salud.

Andreas Jacobs, propietario de Gestut Fahrhof (criadores de algunos de los mejores caballos alemanes de los últimos 50 años como Surumu, Acatenango o Lomitas), señala que gran parte del éxito actual de la cría germana radica en las históricas yeguadas que se han dedicado a desarrollar líneas femeninas durante décadas. “No somos un país de criadores comerciales, aunque últimamente hayamos evolucionado en este plano. La fuerza de nuestra cría y su calidad radica en los propietarios-criadores, ellos son la columna vertebral. Hay yeguadas como Schlenderhan Stud (fundada en 1869 por la familia Oppenheim, responsables de Monsun o Allegretta) que abarcan veinte generaciones de cría, lo que es absolutamente impresionante”, explica Jacobs a MacDonald. Ejemplos de tal desarrollo de las líneas femeninas lo encontramos, sin ir más lejos, en los ya mencionados Lacazar o Iquitos, cuyas ocho y nueve primeras madres respectivamente tienen nacimiento alemán, a lo que hay que unir que el padre de ambos, Adlerflug (criado precisamente por Schlenderhan Stud, donde ahora reside), desciende ininterrumpidamente por vía materna de hasta once madres alemanas (su décima madre es la ganadora del Preis der Diana de 1906, Ibidem).

La reacción británica y el juguete español

Los éxitos de la cría alemana y sus métodos no han pasado desapercibidos para otras potencias turfísticas. Además del lógico interés de propietarios y criadores de diversas
nacionalidades por incorporar sangre germana a sus proyectos, el último seminario anual de la Thoroughbred Breeders Association (TBA) celebrado en junio en Newmarket ha servido para hacer pública la conclusión de que una de las formas más inteligentes de gastar algunos de los nuevos ingresos que generan las carreras de caballos es invertirlo en rehabilitar el perfil de los fondistas.

Según relata Martin Stevens en un artículo para Racing Post, en dicho seminario se han presentado algunos datos preocupantes a juicio de la TBA, como el hecho de que la mayoría de los corredores que compiten hoy en día en hipódromos británicos descienden de sementales que no han ganado más allá de la milla. Además, el porcentaje de corredores producidos por sementales que hayan ganado al menos en una ocasión sobre 2.400 metros o una distancia superior ha decrecido desde el 19% (2006) hasta el 15% (2016). Igualmente, el porcentaje de carreras programadas sobre fondo ha decrecido desde el 21.3 (2006) hasta el 17.9 (2016).

Para tratar de frenar esta creciente “americanización” de las carreras británicas, el European Pattern Committee ha tomado varias medidas como, por ejemplo, comprometerse a no bajar de grado ninguna carrera sobre 13 furlongs o distancia superior hasta 2022. Además, se ha tomado la decisión de potenciar carreras de fondo como la Goodwood Cup y el Queen’s Vase, ascendiéndolas al nivel de Grupo 1 y Grupo 2 respectivamente. También se ha procedido a un aumento en el número de carreras para dos años (modalidad maiden o novice) sobre 1.800 / 2.000 metros y hándicaps para tres años fondistas con buena dotación. Igualmente, se han incorporado al programa británico trece carreras para potros de dos años (maiden / novice), la mayoría sobre la milla, reservadas exclusivamente para hijos de sementales que hayan ganado sobre la distancia de diez furongs o alguna superior, e incluso, cuatro de esas carreras se han reservado sólo para la progenie de sementales que hayan vencido en la milla y media o más allá.

Comparar logros o medidas de auténticas industrias turfísticas como la germana o la británica con el subdesarrollo que muestra hoy en día nuestro turf de juguete resulta algo sonrojante. Sin embargo, existen ciertas afinidades de nuestras carreras con las alemanas que merece la pena señalar. Así, nuestras pruebas intergeneracionales mejor dotadas (Gran Premio de Madrid, Copa de Oro y Memorial) se disputan sobre la milla y media, igual que ocurre con el programa alemán. En la fecha en que concluyo este ladrillazo, ya se han disputado las dos primeras, con victorias para Tuvalu (Gran Premio de Madrid) y Wild King (Copa de Oro). Ambos caballos son hijos de ganadores del Derby alemán como Shirocco y Samum y, por tanto, nietos de Monsun, gigante genético alemán de las últimas dos décadas.

Con tal estructura de nuestro programa de carreras, parecería razonable establecer medidas para fomentar la cría en España de caballos de milla y media, de modo que pudieramos ver con asiduidad cómo caballos nacidos y criados en España triunfan en las pruebas más emblemáticas de nuestro turf (desde la reapertura de La Zarzuela, ni uno sólo de los ganadores del Gran Premio de Madrid tiene nacimiento español -Friné es lo más parecido-, siendo Abdel el único nacional que se ha apuntado una Copa de Oro desde tal fecha; el Memorial, por su parte, cuenta con el propio Abdel y Arkaitz entre sus doce últimos ganadores). Personalmente me encantaría que tales medidas pudieran adoptarse y creo que resultaría tremendamente beneficioso a largo plazo para nuestra cría.

Sin embargo estas líneas no se dirigen a abrir tal debate. Lo que realmente me interesa resaltar del sistema alemán es la existencia de un plan de cría: se pusieron de acuerdo sobre el tipo de caballo que querían lograr y vienen trabajando en ello desde entonces como bloque, estableciendo las medidas necesarias para lograrlo. Y no sólo los criadores: toda la maquinaria de un turf remando en un mismo sentido. Esto si es exportable.

El plan de cría español no debe ser otro que utilizar todos los medios a nuestro alcance para posibilitar el aumento de la calidad en nuestra producción, aunque eso suponga en un primer momento una reducción en el número de nacimientos (selección). Hacia ahí es donde todos debemos remar, no sólo los criadores.

El programa de bonus Made in Spain es un fantástico punto de partida para poner en marcha dicho plan de cría y no cabe duda de que contribuirá a atraer a algunos propietarios hacia el producto nacional, pero es manifiestamente insuficiente para rehabilitar un pilar fundamental de nuestras carreras. Mientras no se logre un sistema de bonus que favorezca, no sólo a los propietarios de caballos nacionales, sino a todos aquellos criadores en España que aporten calidad (no cantidad) a nuestras pistas, nuestro turf estará cojo. Como ya apunté en varios tweets de agosto que dieron origen a este artículo ante la insistencia de @thederbyday, con el establecimiento de un “adecuado sistema de primas que beneficie a propietario y criador de todo nacional que esté en el trío de un gran premio” se trata de lanzar un doble mensaje:

1. criador, invierta en calidad, porque si usted aporta buenos caballos a nuestras
carreras, será recompensado.

2. propietario, invierta en los productos de quien, a su vez, ha invertido en aportar
calidad a nuestra cría, porque también usted será recompensado.

El reciente borrador del atractivo programa de Hipódromo de La Zarzuela y su sistema de bonus empiezan a lanzar el segundo mensaje, pero el sector (¿existe?) al completo debe trazar un plan para lograr el punto uno lo antes posible, pues el reparto actual de primas (100.000 € anuales) es ridículo en cuantía y en la forma de distribución.

Como bloque debemos hacer comprender al Estado que logrando una apuesta atractiva y una cría de calidad, en lugar de ser el engorro actual, las carreras de caballos pueden convertirse en una fuente de ingresos para las arcas públicas, pero para que la cría pueda llegar a producir un número de puestos de trabajo relevante y ser pilar que garantice la sostenibilidad de nuestras carreras, ha de resultar competitiva, de modo que aquellos criadores que sean capaces de lograr productos de gran premio (y no meros ganadores mientras los recursos sean escasos) han de ser incentivados.

Los criadores, como paso previo, han de hacer autocrítica, pensar individualmente en el número de caballos de gran premio que han aportado al hipódromo durante sus años de actividad, entender, a partir de ese dato, que el hecho de que su yearling haya tenido un coste aproximado de 12.000/15.000 € no significa que ese sea su valor de mercado y concienciarse de que los propietarios no están ahí para ayudar a la cría. No es su obligación, aunque resulte loable que algunos estén comprometidos. Por el contrario, los propietarios son clientes a los que hay que conseguir atraer frente a la oferta de otros mercados y aquel que busca un yearling (en lugar de un caballo en entrenamiento) lo hace pensando en correr carreras clásicas, no para correr carreras reservadas (salvo el Nacional). Por tanto, no se trata simplemente de lograr un programa con pruebas exclusivas para los nacidos y criados en España, sino de poner los medios necesarios para que nuestros productos puedan competir con los importados en los grandes premios. Y el criador que lo logre (y sólo ese) debe obtener un generoso estímulo económico. Se trata de una regla objetiva y justa, por cuanto premia al que ayuda a crecer al sector.

Por su parte, Hipódromo de La Zarzuela y Jockey Club han de buscar fórmulas para lograr nuevos propietarios. Parece inconcebible que un organigrama tan amplio como el de La Zarzuela no incluya al menos a una persona dedicada por completo a lograr dicho objetivo (y su sueldo esté vinculado a unos resultados mínimos), como ocurre en aquellos países con un turf desarollado. Quiero poner aquí como ejemplo la labor de un propietario y criador como Manuel Hidalgo, que además de tener su propia cuadra (Mágica), ha sacado tiempo para crear y mantener otras cinco cuadras multipropiedad, de las cuales tres (Karikato, Extremeña OP y Mandarina Racing) están formadas en gran parte por personas reclutadas por él que no habían pisado un hipódromo antes de pertenecer a las mismas. Igualmente, Manuel creó este verano la Cuadra Savills para una empresa que celebraba en el Hipódromo su cena de verano y alquiló, para tal día de carreras, dos caballos con la intención de enganchar nuevos propietarios. Para poder, lo primero es querer. Por favor, al menos inténtenlo.

En cuanto a la subasta, no cabe duda de que la fecha escogida este año es mucho más adecuada que la de el año pasado y se ha logrado un catálogo bastante atractivo. Enhorabuena. Por el contrario, sigo sin entender cómo la Asociación, cuya principal función es apoyar a los criadores, fija un porcentaje sobre el precio de recompra de los yearlings (4%) superior al que establecen las casas de subastas europeas, sobre todo en el caso de aquellos lotes nacidos y criados en España.

Igualmente, resulta aleatorio que las bonificaciones de 7.000 € se establezcan para los primeros potros ganadores, al estilo de subastas irlandesas de 600 lotes y cargadas de hijos de Dark Angel, Kodiac o Sir Prancealot. El produto precoz ya encuentra suficiente estímulo en la escasez de participantes de las carreras de primavera reservadas a dos años. Reserven tales bonos para propietarios que, en lugar de apretar enseguida a los potros que ustedes han criado con mimo, optan por darles el tiempo necesario hasta que estén cuajados.

Creo que también resultaría beneficioso para la subasta que la Asociación de Criadores y el Hipódromo de La Zarzuela trabajasen en común para potenciar el Gran Premio Nacional. Y no me refiero a que tenga una dotación mucho mayor. No. Está claro que el aliciente económico es importante, entre otras cosas para poder seguir manteniendo en activo cada cuadra, pero no conozco a ningún propietario que hoy en día mantenga caballos en España con la idea de ganar dinero. Por tanto, hay más cosas a explotar. Hagan del Nacional una carrera especial. No sé si tal cosa resulta posible, pero sería fabuloso que la chaquetilla ganadora del Nacional llevase un pequeño distintivo en todas las carreras que dispute hasta la siguiente edición de la carrera, un distintivo que igualmente se recoja en los partants de Agalopar y que haga saber que esos colores apostaron por nuestra cría y han resultado vencedores. Y que en la siguiente edición sea ese propietario quien lo traspase al nuevo vencedor. Las carreras son tradición. Creemos una en torno a la prueba que celebra la cría en España. Y que también afecte, por supuesto, a quien haya criado al ganador. Que a lo largo de la subasta de yearlings inmediatamente posterior a esa victoria, el criador reciba idéntico distintivo cuando sus produtos lleguen al hipódromo para ser mostrados y figure en los carteles que anuncian cada pedigrí en los boxes. A todos nos gusta que se nos reconozca y este tipo de actos apenas requiere inversión.

Termino ya. Y ha querido el destino que lo haga mientras el ya mencionado Dschingis Secret (Soldier Hollow) se impone en el Foy y presenta sus credenciales al Arco (no es mala señal). En la mejor carrera otoñal del mundo, representará con garantías a una cría de 850 foals al año. Nosotros ya rondamos esas cifras a principio de la década de los noventa, cuando existían más de 1.000 yeguas de cría en España. Trabajar como bloque, aportar ideas y establecer un plan de cría basado en la calidad, tal vez nos ayude a volver a conseguirlo.

Francisco E. Bernal
Agente de Outsider Bloodsto

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