Hay carreras que consagran estrellas. Puedes haber ganado todo. Y a todos. Pero hasta que no te exhibes en determinados momentos, no entras en la historia. Y uno de esos momentos es Royal Ascot, y más concretamente el St. James Palace. La edición del 2014 olía a revancha. Revancha de las 2.000 Guineas con un Kingman en busca de la dar la vuelta al resultado, y con un Outstrip, Toormore y War Command como invitados de lujo, dispuestos a resarcirse de sus malas Guineas.  Kingman a menos del par. Pese a su derrota de las Guineas inglesas, su exhibición en las irlandesas y, porqué no, su origen, patio y propietario le hacen favorito. Nigth of Thunder es otra cosa. Menos mediático, con un origen no tan imperial, pese a ser hijo de Dubawi. Pero la corona, hasta ese momento, era suya. Vale, Kingman le arraso en la preparatoria de las Guineas, pero en la hora H del día D el mejor fue el pupilo de Hannon, con bandazo incluido. Y por detrás de Night of Thunder en esa carrera, nada más y nada menos que los dos primeros de las Guineas Irlandesas, los dos primeros del Derby de Epsom y el ganador del Derby francés y del dante. Y sí, Australia es muy bueno, es un Derby Winner, y Kingman es pura clase, pero el cetro era del hijo de Dubawi.  Nigth of Thunder paga 3/1.

And They´re off. Sorprendentemente Hughes se pone en cabeza con Nigth of Thunder, modificando por completo la táctica que le llevo al triunfo en Newmarket. Pero Doyle no se altera, manteniendo a Kingman en las últimas posiciones, dejando hacer al puntero. El jinete de Abdullah parece confiado, por el carril dos evitando encerrarse. A Nigth of Thunder se le ve cómodo en punta, sin ser forzado pero marcando un ritmo sostenido y algo falso. Y desembocan en la recta. Doyle elige el carril cuatro buscando claridad para Kingman mientras Hughes comienza a mover a su montura. Parece que, pese a Kingman empieza a mostrarse,  Nigth of Thunder no lo va a poner fácil. Pero de repente Kingman, con un cambio de ritmo brutal, sobrepasa a sus adversarios sin llegar a ser fustigado, poniéndose a la altura del pupilo de Hannon, dando un bandazo contra los palos, lo que obliga a Doyle a fustigarlo, más para corregir que para exigir, desembarazándose sin problemas de su verdugo en las Guineas, imponiéndose por más de dos cuerpos, que pudieron ser más.  Se impone fácilmente marcando unos tiempos por sector impresionantes, con un remate eléctrico y brutal, con unos 200 metros finales inolvidables. Kingman hizo sus últimos 400 metros en 22,35 segundos, una marca brutal, que según Simon Rowlands es la mejor marca marcada nunca en Ascot en cualquier distancia, incluidos velocistas puros. Racing Post le ha un 128. Ha sido su mejor carrera, su consagración. Es una verdadera estrella. Más tarde se impondría en el Sussex y en el Jacques Lemarois. Pero siempre será el caballo que maravilló en Royal Ascot.

¿Y ahora? Pues desde la semana pasada ya hay un ganador de Grupo I con su sello genético. No nos engañemos, apostar por Kingman como semental era fácil. Pues eso, primer Grupo I para el semental de Juddmonte en la primera clásica de la temporada en Francia. Y con un superclase como Persian King. ¿Pero quién es Kingman?

Una estrella en las pistas (o no): Kingman fue un gran caballo. 7 victorias y una única derrota en unas Guineas míticas (y quizás algo extrañas) que los españoles nunca olvidaremos. 4 Grupos I consecutivos y siempre dando la impresión de no haber marcado nunca sus límites. Tras su victoria en el St James en la revista Timerform escribieron que debería alcanzar sin ningún problema un ranking superior a 130. Parecía ser que todavía no habíamos visto todavía al mejor Kingman. Pero no, eso nunca ocurrió. Porque sus siguientes carreras, aunque fueran victorias (y fáciles) fueron inferiores, tanto en impresiones como en valores. No necesitó mostrar su potencial, con unas sensaciones de caballo superlativo, pero también con sus sombras. En todas sus salidas sólo batió a 8 ganadores de Grupo I, cifra no demasiada alta. Se suponía que su generación iba a ser una generación de muy alto valor… pues sorprendentemente no batió nunca a un caballo de valor superior a 130. Y superiores a 125 solo a Australia, Nigth of Thunder y a un Toronado y Olimpyc Glory en clara decadencia. Y si nos fijamos en sus Topspeed su valor más alto fue 107, valor relativamente muy bajo, y en la única carrera que disputó donde de verdad fue corrida a buen ritmo (las 2.000 Guineas) le batieron. Como curiosidad hay que señalar que excepto en su debut, siempre fue favorito en todas las pruebas que disputó. Kingman siempre dio una sensación de poderío y superioridad que quizás no fuera tan “verdad” como parecía. Caballo de una plasticidad tremenda, que duda cabe que su remate enamoraba, pero si se analizan sus circunstancias da la sensación que fue un caballo al que no nunca vimos mostrar su posible mejor valor, prometiendo que lo mejor estaba por llegar, pero mientras encadenaba un palmares envidiable, Caballo del Año en Europa y segundo mejor caballo del mundo tras el japonés Just Away, fue llevado como es habitual de una manera exquisita por Gosden y hubiera sido realmente interesante verle a 4 años contra otra nueva generación.

Púrpura en el pedigree: Su padre, Invincible Spirit. Ya saben, origen de lujo, ganador de Grupo I, y más de una docena de hijos con valores superiores a 120 RPR. Pues eso, 120.000 € de fee y uno de los sementales más reputados de Europa. ¿Y su madre? Pues Zenda, línea femenina clásica de Juddmonte (bisabuela, abuela y madre pastaron en la yeguada de Abdullah), y que aparte de dar ganadores de Grupo como Remote, fue ganadora de la Poule francesa. La madre de Zenda es nada más y nada menos que Hope, madre de Oasis Dream (valor 129, multiganador de Grupo I y uno de los mejores sementales del mundo). Y podríamos seguir. Caviar de Abdullah.

¿Y el futuro? Pues una potrada clásica en pista, un ganador de Grupo I. Not bad para el rookie. Y no fue un caballo especialmente precoz, pese a ganar el Solario, pero ha dado un 45% de ganadores, y un hijo suyo ganó el Coventry, que no es Grupo I, pero como si sí, lo que le valió para subir su fee de 55.000 libras a 75.000. Físico, clase, actuaciones y papeles. El futuro es suyo… Por poner un pero como curiosidad decir que sus hijas por ahora no han brillado en exceso. El futuro es suyo. Suponemos.

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