Faina Zurita fue nombrada máxima responsable del hipódromo madrileño allá por un lejano 2012. Al finalizar la temporada de Otoño de 2017 creemos que es buen momento para acercarnos a ella.

 

Para los aficionados Faina Zurita “nace” en febrero del 2012, pero obviamente hay un background antes de su aparición en el mundo del turf… ¿de dónde proviene Faina Zurita?

Estudié periodismo, pero previamente cursé unos años de Económicas, así que desde el primer momento me dediqué al periodismo económico. Participé en un programa en Radio España que se llamaba “El Momento Económico” y que analizaba la actualidad. Yo entrevistaba a empresarios, y uno de ellos me fichó como jefa de prensa del Instituto de Estudios Económicos (IEE). Allí pasé cinco años y aprendí muchísimo, era la encargada de hacer “digeribles” los informes económicos que elaboraba el Instituto. Una de las entidades que colaboraba con el IEE era el Instituto de Crédito Oficial (ICO), y tras trabajar con ellos en un par de proyectos, su entonces Presidente, Ramón Aguirre me ofreció que me fuera de Directora de su Fundación. Aquel fue un periodo apasionante, creamos las Becas China, para estudiantes españoles que quisieran formarse en hacer negocios en aquel país dentro del Plan Asia que acababa de lanzar el Ministerio de Economía. Me fui a China y monté el programa de becas desde cero. Después de esos años, muy intensos y de muchos viajes, me fui a Caja Madrid como Directora de Relaciones Externas. Allí tuve a mis primeros hijos (gemelos),y al poco tiempo me fui de la Caja, me hice autónoma y me dediqué a la consultoría en materia de comunicación. Entonces fue cuando Ramón Aguirre volvió a llamarme desde SEPI para que volviera a colaborar con él.

¿Y como surge la posibilidad de venir a trabajar al Hipódromo de la Zarzuela?

Aguirre, a quien debo muchísimo por la confianza que siempre tuvo en mi, me habló en un primer momento de llevar la Comunicación de SEPI, y la verdad es que aquello me encajaba perfectamente. Pero después me pidió que dirigiera el Hipódromo, y reconozco que me llevé una sorpresa. Me dijo que necesitaba gente de su total confianza al frente de las empresas de SEPI, y de hecho muchos de los que empezamos con él en 2012 habíamos trabajado juntos en el ICO unos años antes. Así es como llegué a HZ.

Lo que implicó un cambio total en tus quehaceres profesionales ¿Sentiste vértigo de enfrentarte a algo tan especial y diferente como la gestión de un hipódromo?

Sentí una enorme responsabilidad, y de hecho hablé con el entonces Vicepresidente de SEPI, Federico Ferrer, con quien también había coincidido en el ICO, para asegurarme de que mi nombramiento contaba con su visto bueno; fue él quien me convenció y me animó a aceptar la propuesta. No era la primera vez que me enfrentaba a un reto profesional; recordé que tampoco sabía nada de gestión cultural cuando llegué a la Fundación ICO, y pensé en aplicar la misma fórmula, que siempre me ha funcionado: mucha humildad, rodearme de los que más saben de cada cosa, mucho trabajo y sentido común.

“No era la primera vez que me enfrentaba a un reto profesional y pensé en aplicar la misma fórmula que siempre me ha funcionado: mucha humildad, rodearme de los que más saben de cada cosa, mucho trabajo y sentido común“

¿Y cómo fue tu primer día en HZ?

El primer día fue muy intenso y casi atropellado. Fue el 29 de febrero de 2012. Yo me había pasado el fin de semana de reuniones y hablando con mucha gente del sector, que se habían puesto en contacto conmigo en cuanto supieron de mi nombramiento. Por eso era consciente de que había que tomar decisiones urgentes, y es lo que hice en cuanto llegué: saludé a unos y a otros e inmediatamente convoqué un Comité de Dirección para aprobar el programa de carreras, que estaba aún en el aire a 10 días del comienzo de la temporada. Pedí autorización a SEPI para subir ligeramente los premios, de manera casi testimonial. Quería lanzar un mensaje positivo desde el primer momento. Y me lo aceptaron.

¿Cuál fue tu primera impresión al aterrizar?

Fui consciente de la enorme complejidad del proyecto, de la cantidad de intereses que confluían en el Hipódromo, y confirmé una impresión que ya tenía antes: como digo muchas veces, dirigir el Hipódromo se parece más a presidir un club de futbol que una empresa, en el sentido de que, más que la gestión en sí, pesa muchísimo la tradición, el componente emocional, la pasión que genera en los aficionados… Comprendí que tenía que hacer un esfuerzo extra por entender este mundo, empaparme y apreciarlo. Si no, nunca sería aceptada.

Al ser ajena a este mundillo tan especial, esta claro que tu equipo de trabajo estaba llamado a desarrollar un papel fundamental ¿Cómo formas tu equipo de confianza?

Tengo que decir que no sé si habría podido hacerlo sin Carlos Rodulfo. Fue la única llamada que hice cuando me nombraron; mucha gente me llamó para hablar conmigo y contarme su versión de cómo debía hacer las cosas, pero Carlos no fue uno de ellos. Fui yo quien le llamó a él para pedirle consejo, antes incluso de aterrizar el primer día. Quedé con él, estuvimos un buen rato hablando, y me dijo que me ayudaría. Los primeros meses quedaba con él varias veces por semana y me explicaba el funcionamiento del sector, y sobre todo la importancia del juego y los tecnicismos de la apuesta (con infinita paciencia porque no sabía nada del tema). He aprendido muchísimo de él.

El resto del equipo fue formándose poco a poco. Sólo hice los cambios imprescindibles, para incorporar a un Director de Carreras que fuera el que diseñara la parte deportiva. Tenía claro que debía ser alguien de las carreras, para “outsiders” ya estaba yo, jajaja. Alguien querido y respetado por la gente de las carreras, y que me ayudara a mandar un mensaje de ilusión. Fue Pablo Font quien me sugirió a Gerardo Torres, y nunca se lo pude agradecer lo suficiente. Pablo me ayudó muchísimo desde fuera, y cuando por fin se iba a incorporar al equipo, recayó en su enfermedad. Esa es la pieza que nos ha faltado, y muchas veces pienso que quizá las cosas hubieran sido más fáciles de haber estado él.

En estos años Gerardo se ha convertido en mi mano derecha, la gente no sabe hasta qué punto se deja la piel por el bien de las carreras. Tanto él como el resto del equipo son personas comprometidas, luchadoras y que nunca pierden el sentido el humor, ni en los peores momentos. Tengo mucha suerte porque es muy fácil trabajar con gente así.

“Mucha gente me llamó para hablar conmigo y contarme su versión de cómo debía hacer las cosas, pero Carlos rodulfo no fue uno de ellos. Fui yo quien le llame a él para pedirle consejo, antes incluso de aterrizar el primer día“

Tras estos años al frente de HZ ya tienes una perspectiva más amplia, ¿qué es lo que más te ha sorprendido de este mundillo tan “especial”?

En este sector tan pequeño y tan especial he visto gente capaz de lo mejor y de lo peor. Gente con ideales, que luchan por conseguir cosas buenas para el turf, gente verdaderamente admirable sin la que hoy no habría carreras en España. Y desgraciadamente, también algunas personas, pocas, capaces de lo peor.  Como te decía antes, este es un mundo que se mueve más por la pasión que por la racionalidad, para bien y para mal.

Trabajar para la SEPI hace que la gestión no pueda ser lo dinámica y agil que sería si fuera una empresa de capital privado, pero por otro lado cuentas con otro tipo de ventajas al no tener la tiranía de la cuenta de resultados a corto plazo… ¿que ventajas e inconvenientes ves en esta situación a corto plazo?

Efectivamente, el ser una empresa pública implica una cantidad ingente de trámites, papeleos, fiscalizaciones, autorizaciones, etc. Cuesta mucho moverse, desde que una decisión se toma hasta que se puede llevar a la práctica pasa mucho tiempo, y eso nos penaliza como empresa en algún sentido. Sin embargo, como muy bien dices, de no ser empresa pública lo más probable es que hoy no tuviéramos actividad. El Estado nos apoya porque es consciente de que HZ crea puestos de trabajo, da actividad a un recinto monumental único, que genera actividad económica cada semana… Tenemos el deber de responder a ese apoyo y hacer que la actividad sea rentable. En ello estamos.

¿Crees que HZ tendría futuro si es privatizado?, ¿Estarías a favor de su privatización?

En el futuro, sí. Hoy por hoy es impensable. Primero se debe culminar la regulación de las apuestas en fondo común entre operadores de juego e hipódromos, que es una de las vías (no la única, pero sí imprescindible) para hacer viable esta empresa. Cuando eso ocurra, empezará a ser atractivo invertir en este sector, se normalizará la situación y podremos pensar en siguientes pasos.

Juguemos al Turf Ficción… se construye un hipódromo de la nada, de capital privado, y tú estas al frente. ¿Qué harías y que no harías diferente a lo que ahora puedes hacer?

Jajaja, es mucho imaginar… Son muchas las restricciones que tenemos en HZ, y no todas vienen por ser empresa pública, ni por la falta de apuesta externa. Piensa, por ejemplo, en el monumento. Las tribunas están protegidas y eso nos dificulta muchísimo habilitar zonas de hospitality para empresas, zonas de restauración, cocinas… Somos un centro de ocio con una estructura de principios del siglo pasado, y que además no se puede modificar. Cuando voy a otros hipódromos sin estas restricciones (Ascot sería el mejor ejemplo) me da envidia la versatilidad de sus instalaciones.

Pasemos a la parte negativa,  ¿Cuáles crees que son los principales errores en tu gestión? ¿Qué intentarías evitar?

Uf, muchas cosas. Me precipité y no medí los tiempos para algunos proyectos de largo recorrido. Por ejemplo: lancé un concurso de restauración para adjudicar el Restaurante Sur en uno de los peores momentos posibles, en plena crisis. El resultado fue que no se presentaron prácticamente operadores de calidad, y eso nos llevó a una restauración mediocre durante unos años. Un centro de ocio como este no puede permitirse tener una mala restauración, porque eso ahuyenta a los patrocinadores, los eventos, incluso a una parte del público de las carreras. Ahora sé que debería haber esperado a que la coyuntura económica mejorara, y seguramente hoy tendríamos el Restaurante Sur en funcionamiento.

¿Y tus principales aciertos?

Bueno, creo que el Hipódromo está hoy mejor que en 2012 en muchos aspectos: las instalaciones han mejorado, los profesionales han ganado una zona técnica de primer nivel que antes no había, se han subido los premios, hemos garantizado un sistema para que se paguen con puntualidad… La imagen del Hipódromo ha mejorado, y la calidad de sus servicios también.

Ponte una nota a tu gestión

No puedo ni debo. Tendrían que ponerla mis jefes (los accionistas), que son quienes al fin y al cabo me mantienen aquí, lo que debe significar que para ellos he aprobado. En cuanto a los aficionados, habrá mil opiniones, y todas respetables.

“Somos un centro de ocio con una estructura de principios del siglo pasado, y que además no se puede modificar. Cuando voy a otros hipódromos sin estas restricciones (Ascot sería el mejor ejemplo) me da envidia la versatilidad de sus instalaciones”

Uno de los problemas recurrentes en el turf español son la falta de propietarios. Como responsable del principal hipódromo de España, ¿Cuales son los pasos que desde HZ se están dando para superar esta carencia?

Este tema siempre nos ha preocupado, porque está en la base de la estructura del sector. Yo no puedo comprar caballos, lo he dicho en muchas ocasiones, pero sí puedo mejorar las condiciones para que otros compren. En ello estamos desde hace tiempo. Para empezar, subiendo los premios. Entre 2012 y 2017 hemos aumentado la dotación de premios en torno a un 40%, y ello con una situación económica de HZ muy complicada como sabes. Es decir, que mayor compromiso de cara a los propietarios no puede haber. El objetivo es que cada vez resulte más atractivo ser propietario de caballos. También hemos intentado crear unas condiciones atractivas para ellos, habilitar zonas exclusivas, como el Club Carudel; poner en marcha un servicio de atención al propietario… En realidad, no podemos hacer mucho más. Actualmente estamos estudiando una acción conjunta con el resto de hipódromos para, a través de la Asociación, poner en marcha una acción comercial de captación de nuevos propietarios y fomento de cuadras multipropiedad. Eso será a partir de 2018.

Sobre el tema de restauración. ¿Que importancia tiene la restauración en el resultado económico de un día de carreras?

No es tanto el margen que deja como que, sin ella, viene la mitad de la gente. Y no hablemos de los patrocinadores. El Hipódromo es un centro de ocio, debe ofrecer unos servicios mínimos de calidad, y la restauración es clave. Pero para que te hagas una idea de la magnitud, en los ingresos de un día de carreras, la restauración hoy por hoy aporta tanto como el resto de los conceptos. Y eso que no tenemos abierto el restaurante Sur. Es claramente una línea de ingresos que debe ir a mejor.

Antes has hablado de Ascot, ¿Que envidias de los grandes hipódromos europeos?

Más que de los hipódromos (que el nuestro es una maravilla), envidio la dimensión que tienen las carreras de caballos en algunos países. Aquí somos casi una anécdota, allí tienen una verdadera industria detrás, una industria que invierte. Me da envidia que los jockeys sean estrellas del deporte, que sea un deporte tan popular.

“En los ingresos de un día de carreras, la restauración hoy por hoy aporta tanto como el resto de los conceptos. Y eso que no tenemos abierto el restaurante Sur. Es claramente una línea de ingresos que debe ir a mejor”

El mundo del turf español es muy “especial¨, y las relaciones personales tienen un peso realmente relevante; ¿Qué tal es tu relación con los diferentes estamentos del turf, como son el Jockey Club, Asociación de Criadores, de Propietarios etc.?

Muy buena, como debe ser. Intentamos tirar todos del carro en la misma dirección, que no es poco. Tenemos la obligación de apoyarnos institucionalmente, no podemos ser un sector pequeño y encima enfrentado. Yo creo que eso lo hemos aprendido todos y ahora impera el sentido común.

Una novedad reciente es la apertura de la zona de los palcos, que parece que está funcionando realmente bien…

El Hipódromo necesitaba una zona de “hospitality” para empresas, un lugar en el que los patrocinadores encuentren un trato exclusivo. Era muy necesario y está teniendo un enorme éxito. Se han vendido todos los palcos para la temporada de otoño y estamos ya cerrando los del año que viene. Lo mejor de los palcos es que se convierten en un anzuelo para las marcas, y gracias a ese anzuelo llegan a las carreras. Y además, han tenido buena aceptación entre los propietarios. Creo que es muy bueno que algunos propietarios quieran estar allí y pagar un precio más alto por un servicio de alta calidad.

Porque un motor fundamental en un hiipódromo tiene que ser los patrocinadores…

Están volviendo, y esa es una gran noticia. El año del parón de las carreras, 2015, fue dramático para todos, y una de las consecuencias fue la huida de los patrocinadores. Ahora, con una situación normalizada, y con el Hipódromo más bonito que nunca (con la pelousse restaurada, los palcos, etc.), las marcas vuelven a apostar por las carreras.

 

El  Dress Code de HZ es más laxo que el de cualquier hipódromo europeo de primera fila, y aun así parece un tema que siempre trae polémica…

¿Qué quieres que te diga? Nunca llueve a gusto de todos. Yo siempre he creído que es un tema de respeto: respeto hacia los propietarios, hacia la tradición, hacia la historia de las carreras. No se me ocurriría ir vestida de “trapillo” a una fiesta, y considero que un domingo en el Hipódromo es una fiesta, la fiesta de las carreras. Y el Club Carudel es, o debería ser, el escaparate de esa fiesta. La mayoría de los propietarios lo entienden así y lo respetan, pero siempre hay algunos que se quejan. En cualquier caso, hemos ido relajando las normas hasta adecuarlas a la realidad; la gente cada día viste más de sport, eso es un hecho. Lo curioso es que muchos de los que se quejan de la etiqueta, no dudan en ponerse el chaqué cuando están en el extranjero; debe de ser que aquí se sienten más en su casa…

“La Apuesta Externa es imprescindible si queremos tener una industria autosuficiente y eficiente, como ocurre en otros países. Otra cosa es que probablemente no será la panacea, la solución de todos nuestros males, pero sin duda ayudará a normalizar el funcionamiento de la industria”

Una piedra angular de tu proyecto desde que te hiciste cargo del Hipódromo ha sido impulsar la Apuesta Externa… ¿La consideras imprescindible para el desarrollo del turf español? ¿En que situación se encuentra?

Es imprescindible, si queremos tener una industria autosuficiente y eficiente, como ocurre en otros países. Otra cosa es que probablemente no será la panacea, la solución de todos nuestros males, pero sin duda ayudará a normalizar el funcionamiento de la industria. De todas formas, en este asunto hay mucha confusión y me gustaría aclarar algunas cosas:

Primero, HZ no puede sacar la apuesta externa. No somos operadores de juego, sólo podemos operar el juego interno del Hipódromo. Es decir, que necesitamos de un tercero que lo desarrolle. Llevamos años empujando, pero no es decisión nuestra.

Para poder desarrollar el modelo, hay que desarrollar un Reglamento de la Ley del Juego. Sin ese desarrollo legal, el modelo es inviable. Estamos empujando también para que ese Reglamento vea la luz cuanto antes.

Existe otro problema, que es el del elevado impuesto que soportan las apuestas mutuas a nivel nacional. Aquí solo cabe hacer lobby, cosa que también estamos intentando con nuestros –modestos- medios.

Como verás, la solución no es sencilla, y sobre todo no depende de nosotros. HZ lleva años haciendo estudios, llamando a puertas, intentando demostrar la viabilidad del modelo. Lo único que puedo decir es que todas esas llamadas, en los últimos tiempos han tenido eco y que “nuestros mayores” nos están apoyando en todo. Ojalá te pudiera decir una fecha, pero sería muy aventurado por mi parte.

Lo que tengo absolutamente claro es que esa noticia, la del lanzamiento de la “apuesta externa”, desencadenaría otro aluvión de noticias positivas: la llegada de más patrocinadores, el regreso de profesionales, un aumento de la inversión en cría… Sin apuesta externa, dependemos de la voluntad de otros; con apuesta externa, empezaríamos a funcionar con nuestras reglas (y hablo del sector en general, no sólo de los hipódromos).

Otro aspecto a tratar es la retransmisión televisiva

En los últimos años la televisión ha cambiado tanto, tanto, como la sociedad española. Hoy sería impensable que un canal generalista se comprometiera a retransmitir las carreras en directo. Ni pueden hacerlo, ni les saldrían las cuentas. ¿Significa eso que debamos renunciar a la televisión? No, pero seguramente hay que pensar en canales especializados, y no en abierto. Nosotros no renunciamos a ello, y de hecho estamos colaborando con alguna iniciativa en ese sentido. Ojalá lo veamos pronto, porque sería muy bueno: ayudaría a popularizar las carreras, y actuaría de reclamo para las marcas.

¿Como ves a HZ a corto plazo?

Estamos en un momento de cambio a mejor, somos optimistas con respecto a 2018: más caballos, más cuadras, más carreras, más patrocinadores. Incluso el juego interno está empezando a dar señales positivas, después de años de caída en picado.

¿Y a medio plazo?

Con apuesta externa, apoyo de los patrocinadores, y un restaurante abierto a diario que nos permita tener actividad y tráfico de público regularmente. Un hipódromo integrado en Madrid, abierto y cercano.

“En cuanto a la retrasmisión televisiva hay que pensar en canales especializados, y no en abierto. Nosotros no renunciamos a ello, y de hecho estamos colaborando con alguna iniciativa en ese sentido”

Cada vez que se publican los resultados económicos hay polémica…

No hay polémica, se puede explicar. Una cosa es la gestión diaria, que va a mejor, y eso se ve a simple vista: tenemos más público, se venden más entradas, y poco a poco se recupera el número de caballos, el juego interno, los partants, vuelven los patrocinadores… Sin embargo, todos esos datos tienen un reflejo mínimo en la cuenta de resultados. Lo que lastra nuestras cuentas es, por un lado, la estructura financiera, es decir, el diseño por el que HZ paga las obras de restauración del Hipódromo; y sobre todo, para nosotros 2015 supuso una verdadera debacle de la que empezamos a recuperarnos ahora: no sólo por la reducción drástica de los ingresos que tuvimos (sin ingresos por días de carreras, renunciamos también a la estabulación del centro de entrenamiento para intentar cortar la sangría de caballos y cuadras que se iban de España), sino porque el parón de las carreras hizo que cambiara el sistema por el que SELAE apoyaba al Hipódromo, y eso tiene un reflejo directo y muy significativo en las cuentas.  Si sumamos el impago continuado del cesionario de la restauración (que acaba de salir del Hipódromo el verano pasado), ahí tienes la foto completa. En resumen: el día a día va a mejor, pero los problemas más graves son de otra índole.

 

¿En tu opinión hacia dónde debe tender el futuro del hipódromo madrileño?

El Hipódromo debe virar hacia un modelo de negocio que lo haga autosuficiente. No puede depender de voluntades políticas, porque entonces siempre tendrá una sensación de incertidumbre acerca de su futuro. Debemos procurar que cuente con sus líneas de ingresos naturales (me refiero al juego externo), y optimizar las que ya tiene: restauración, eventos, centro de entrenamiento, etc.

¿Que tipo de público se busca? Familiar, jugador, etc…

Todos. Jugadores, por supuesto, pero no solo ellos, porque también necesitamos gente que consuma, que actúen de reclamos de las marcas. Hay que llenar el Hipódromo (como estamos haciendo cada vez con mayor frecuencia), popularizarlo. También en este punto nos llegan críticas, de aficionados que prefieren el Hipódromo medio vacío porque están más cómodos. Pero creo que esto no tiene sentido, deberíamos alegrarnos de las pequeñas incomodidades que trae la abundancia de público. Bendita incomodidad.

“2015 supuso una verdadera debacle de la que empezamos a recuperarnos ahora. El parón de las carreras hizo que cambiara el sistema por el que SELAE apoyaba al Hipódromo, y eso tiene un reflejo directo y muy significativo en las cuentas”

Dime un deseo para HZ…

Pocas empresas han luchado tanto por sobrevivir y por adaptarse a los cambios de las costumbres, de la legislación, de la sociedad. HZ merece la oportunidad de demostrar que es viable.

 

~ A Quemarropa ~

 

¿Cómo es Faina Zurita?   Luchadora.

¿Un defecto?   Muchísimos: soy “políticamente incorrecta”, tengo mal genio y, aunque intento corregirlo, profesionalmente no soy una buena “controller”.

¿Una virtud?   El optimismo vital: pienso que hasta de los peores momentos se sacan experiencias positivas.

¿Un libro?   Depende del momento, pero “Mi planta de naranja-lima”, de Vasconcelos.

¿Una película?   “Memorias de África”.

¿Una canción?   “Contigo”, de Sabina, cantada por Niña Pastori.

¿Un cuadro?   “Noche estrellada” de Van Gogh.

¿Un viaje?   Me haría mucha ilusión enseñarles a mis hijos París y Nueva York, que son las ciudades que más me impresionaron cuando las conocí.

¿Un recuerdo?   Mi abuela materna llevándome de la mano por San Sebastián. La adoraba.

¿Un verano?   Los de mi infancia, con mis primos en casa de mis abuelos. Era el paraíso.

¿Un sueño por cumplir fuera del turf?   Ver a mis hijos convertidos en personas de bien.

 

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